Archivos mensuales: Julio 2008

La ausencia de competición oficial durante los meses estivales favorece las reflexiones sobre lo vivido durante la temporada que finalizó y que proyectos surgirán para la próxima campaña.

Tras leer recientemente en prensa las declaraciones del presidente y director deportivo del Basket Cartagena, nos ilusiona que se defienda la idea de apoyar a muerte al jugador canterano como el pilar fundamental donde se cimente el proyecto del club, y que el reglamento de Régimen Interno elaborado por el nuevo club va a servir para dar cabida a todos los amantes del baloncesto en Cartagena. Es decir, esta directiva, anivel teórico, desde luego tiene las mejores intenciones, y sus planteamientos coinciden más o menos con los que hemos venido, con más o menos acierto, planteando en este blog. Para ver la noticia clickear en el siguiente enlace:

http://www.laverdad.es/murcia/20080715/deportes_murcia/baloncesto/base-baloncesto-cartagenero-resucita-20080715.html

No obstante, a los que no la leísteis el día 15 de julio, y os de pereza clickear el enlace, os reproduzco integro el artículo que se puede leer en La Verdad digital:

LA BASE DEL BALONCESTO CARTAGENERO RESUCITA

El objetivo del Basket Cartagena es llegar a categorías superiores con jugadores de la cantera

15.07.08 - DANIEL ROCA

 

Muchos no lo habrán notado, pero este año el nombre de Cartagena no ha sonado en los foros de baloncesto a nivel nacional. La desaparición del CAB Cartagena, como en su momento fue la del CB Cartagena, relega a este deporte al ostracismo y a que, una vez más, los aficionados al deporte de la canasta tengan que buscarse un referente fuera de la ciudad. Al menos por ahora.

Desde el mismo momento en el que el CAB tiró la toalla, un grupo de personas amantes del baloncesto, apoyados por la concejalía de Deportes, dieron un paso al frente y fundaron el Club Basket Cartagena, con dos objetivos. El primero y más inmediato, hacer que los equipos de base no desaparecieran. Y el segundo, a más largo plazo, conseguir que la ciudad vuelva a tener un equipo en categorías superiores, pero con una base de jugadores cartageneros, que sientan los colores y que lleven al equipo a las más altas cotas.A medio caminoEsto fue en septiembre de 2007. Ahora, casi un año después, el presidente del club, Pedro Collados, explica que «no todo ha sido un camino de rosas, pero creo que tenemos un buen proyecto y lo más importante son los chavales, que puedan seguir jugando. Ahora mismo estamos cuadrando los presupuestos y hemos terminado de redactar el reglamento de régimen interno, que nos va a permitir dar cabida a todos los amantes del baloncesto de Cartagena».

El Club Basket Cartagena tiene once equipos y según el director deportivo, Julián Galindo, los buenos resultados han llegado en su primer año de existencia. «Los junior masculino y el infantil femenino han alcanzado la final a cuatro. El senior femenino ha ascendido y el masculino también tiene posibilidades. Las cosas están saliendo bien gracias al trabajo de muchas personas, sobre todo de los entrenadores, que además de jugadores forman personas», opina el director deportivo, Julián Galindo.Para Julián Galindo, el principal cambio que ha habido tras la desaparición del CAB es que «la directiva estaba volcada con el equipo de EBA y ahora el interés es igual para todos. También tenemos mejores instalaciones, ya que utilizamos varios pabellones, el del Virgen del Carmen, el Urban, el del instituto Politécnico, el Central y el de Canteras. Ahora se ha abierto un periodo de captación para encontrar jóvenes promesas que podamos incorporar a los equipos».

Un paso más

De cara al futuro, tanto el presidente como el director deportivo, saben que es necesario tener un equipo de referencia en una categoría superior. Pedro Collados afirma que «queremos tener ese equipo pero sólo cuando las bases lo permitan. Queremos llegar cuando nuestra calidad deportiva sea la óptima y la base del equipo sea de chicos de la tierra».

De la misma opinión es Julián Galindo. «Es bueno que un club tenga una categoría de enganche pero hay que hacerlo con jugadores de la cantera. Con dinero es relativamente fácil ascender porque traes jugadores de fuera de cierta categoría y con ellos haces el equipo. El atractivo está en conseguirlo con una plantilla en la que, al menos, el 50%, sean cartageneros. Lo mismo pasaría si comprásemos una plaza. La base debe ser de aquí. Es nuestro objetivo y vamos a por él», afirma con decisión Galindo.

La teoria está clara, y las ideas que han de regir este nuevo club están expuestas con claridad, lo único que queda es que la noticia de papel se convierta en realidad.

Dejando a un lado el pasado, donde los errores del desaparecido CAB nos pueden enseñar más que los aciertos, sería bueno partir de cero y una vez superado el difícil primer año, parecería adecuado poner ya las bases para formar un equipo sénior competitivo, canterano, y que lleve el máximo número de aficionados al pabellón, se llame este Urban, Pabellón Central o Palacio de los Deportes.

A nadie se nos escapa, como muy bien se señala en este artículo, que los resultados siempre hay que agradecerlos al equipo técnico de entrenadores, sobre todo si hablamos de categorías base, donde la formación del jugador es básica. Por eso se nos antoja algo excesivo que se valore de una forma demasiado optimista los éxitos alcanzados en una fase tan crítica como la que hemos vivido. Desde luego estos logros alcanzados por un club en su primer año de existencia son no sólo muy buenos, son excepcionalmente buenos. No obstante, estos buenos resultados, si somos justos hemos de atribuirlos al desaparecido CAB, ya que el Basket Cartagena se funda a finales de septiembre 2007, manteniendo a la mayoría de entrenadores que había designado el CAB a finales de verano, y que ya habían empezado a trabajar con sus nuevos equipos. Al César lo que es del César, pero en este caso, los resultados para un club que llevaba más de 9 años formando jugadores, como era el CAB, serían sólo catalogables como aceptables.

Pero esta nueva temporada que nos espera, si será la directiva de este nuevo club la que decida la composición del equipo técnico de los equipos bases, y la composición de su equipo sénior, tanto en el apartado de jugadores como en el de entrenadores y preparadores físicos. Este año por fin podremos ver el rumbo que toma el nuevo club cartagenero y que de una vez, nos hagan que recuperemos por fin la ilusión perdida.  

Es pues, en mi opinión, este año en el que el recién nacido Basket Cartagena comience a dar sus primeros pasos en solitario, se desvincule definitivamente del recuerdo del CAB y sin tener porque asumir ninguno de sus antiguos proyectos nos muestre la dirección a seguir. Este año hay todo un verano para trabajar, ponerse las pilas y definir las líneas maestras del nuevo proyecto. Sin prisas, pero sin pausas hay  que tomar decisiones y rectificar si es necesario la estructura y las directrices del año anterior. El año pasado por las desgraciadas circunstancias que vivimos, fue el de la improvisación, y la cosa afortunadamente funcionó. El próximo debe de ser el de la planificación y donde se empiecen a poner los cimientos de una nueva era en el baloncesto de Cartagena. El desafio, como afirma su presidente, es que en el proyecto quepan TODOS los aficionados cartageneros, y que seamos capaces de recuperar a las muchas personas que se alejaron en estos últimos años.

A los padres y a los jugadores del club no nos falta ilusión, la difícil labor de la directiva será canalizarla y que no la perdamos por enésima vez. Dar por fin con los entrenadores adecuados para cada equipo, que estos elijan libremente a sus jugadores en la cada vez más numerosa cantera y escuelas de baloncesto de Cartagena. Los resultados, si la elección fue correcta, serán cuestión de tiempo, y seguro que llegarán.

Posiblemente, muchos de los que leéis habitualmente el blog no entendáis mi entusiasmo en este post con el proyecto del Basket Cartagena y las críticas que hacía en el último post al conocer la baja de un jugador de 20 años, cartagenero, y que militaba desde los 12 años en el club. Bien, está claro que estas decisiones las toma el entrenador al que se le confía el proyecto y punto, es por tanto su derecho y su responsabilidad, al margen de lo que opine la directiva y los aficionados como yo, y a él se le pedirán explicaciones si el proyecto no funciona. No obstante, os aclaro por si quedó alguna duda, que mis críticas estaban dirigida en especial a la política que llevó el antiguo CAB, ya que la del Basket merece un margen de confianza y es pronto aún para juzgarla, pero desde luego no sería buen camino volver a repetir dichas políticas. Desconozco por otra parte la composición del nuevo equipo sénior que militará en Primera Nacional (lo de EBA al parecer fue sólo un rumor infundado), y cuántos canteranos formarán parte de él, suponemos que al menos un 50%, tal y como comentaba su director deportivo, aunque a mi en particular me parece algo escaso, pero sin duda puede ser un buen punto de partida, aunque seguro que habrá opiniones para todos los gustos.

No obstante, y dado mi espíritu crítico (o de criticón que dirían algunos), no puedo acabar este post, sin matizar los puntos débiles del proyecto. A casi nadie se nos escapa que el talón de Aquiles del Basket Cartagena, será su capacidad de encontrar buenos entrenadores para las bases y para el equipo sénior, recurriendo si es preciso a los que dejaron el CAB por la puerta de atrás, y por supuesto también, de su capacidad para encontrar espónsores que avalen su proyecto. El apoyo del Ayuntamiento no está mal, pero con eso sólo me parece que no vamos a ir muy lejos. Los aficionados cartageneros deseamos que estas previsiones que nombra el artículo se cumplan por completo, mucho ánimo a su directiva para llevarlas a cabo, el camino seguro que no es fácil, y que tengamos la suerte que Cartagena merece.

Hoy no ha sido un buen día, cuando me enteré de la noticia no he podido dejar de sentir una profunda tristeza y frustración. Reconozco que el deporte tiene una parte cruel, cruel es la derrota y cruel es cuando un jugador que desde niño ha defendido los colores de un club, y está en condiciones de seguir haciéndolo, es obligado a tener que buscar otros aires. Unas veces será porque no se cuenta con él, y otras veces será por decisión propia, al sentirse mal valorado en la que siempre había considerado su casa, de estos os podría citar a más de cinco en los últimos años, pero he decidido no dar nombres. Y no lo haré,  porque a la gran persona y jugador al que me refiero hoy, es alguien al que le gusta trabajar en silencio y sacrificarse por el equipo. No señala su número en su espalda cuando en los pocos minutos de juego que dispone marca un triple, ni sus canastas son vitoreadas por los directivos, es sencillamente un callado jugador de equipo. En este caso él no ha abandonado voluntariamente a su club de toda la vida, como en muchas ocasiones la decisión la han tomado otros, que han optado imitando al desaparecido CAB, de apostar por el jugador foráneo antes que por el canterano, y donde se prometió continuidad se ha transformado en un gracias por los servicios prestados y esperamos que te vaya bien en otros equipos y en los estudios. En fin, es la historia que prácticamente se repite año a año, con el que llamaré “jugador desconocido”.

Todos los jugadores de los equipos base saben que tras acabar la etapa de junior, el club no les debe nada y que son pocos los que pasaran a engrosar las plantillas de los equipos de categorías autonómicas, y excepcionales los que puedan jugar en categoría nacional. Hasta ahí creo que todos estamos de acuerdo y somos conscientes de ello, padres y jugadores nunca somos engañados en este aspecto. Lo que si podíamos discutir es la política de determinados clubes, en mi caso hablo del desaparecido CAB, de cómo actuaba ante jugadores que acababan su etapa de junior teniendo posibilidades que en caso de mantener una progresión podían tener proyección para jugar en categoría nacional. Está claro que hablo de jugadores de 18 años con los que hay que seguir trabajando para mejorar su físico, y porque no, mejorar también su técnica individual, que nunca es tarde, y si no que se lo pregunte a Felipe Reyes con los tiros libres y los de corta distancia. En estos pocos casos de jugadores con cierta proyección y que no se los habían llevado otros equipos, el club premiaba al jugador ofreciéndole la posibilidad de realizar pretemporada y determinados entrenamientos semanales con el equipo EBA, y que jugara minutos en el equipo de Autonómica. El éxito de esta política ha sido espectacular y han sido numerosos los jugadores cartageneros formados en las bases del antiguo CAB que actualmente militan en LEB. Perdón por el sarcasmo, pero lo que es absurdo es que inviertas esfuerzo en sembrar para conseguir formar jugadores de baloncesto, y que durante los últimos 9 años no te valga ninguno para el equipo grande. O los cartageneros somos inútiles, o el club no sabe formar jugadores, o existe cobardía en apostar por el jugador local.

Pero esto era el CAB, suponemos que su “heredero”, el Basket Cartagena tiene savia nueva en su directiva, y no tendría porque seguir estos planteamientos. Ya que aunque supongamos, que yo estuviera equivocado en mis comentarios, lo evidente es que un club que desaparece tras 9 años de existencia, sin ningún logro deportivo reseñable por encima de la categoría EBA, y que lo hace con una más que vergonzante bancarrota, será cualquier cosa, menos un ejemplo a imitar.

El futuro lo dirá, un año es poco tiempo para juzgar a un club, este año bastaba sólo con competir, y el objetivo se cumplió. El próximo año, tras recuperar la categoría nacional, el club tendrá que demostrar que tiene proyecto deportivo y que ha elegido a las personas idóneas para llevarlo a cabo. Desde este blog, nos encantaría tener que felicitarlos al final de temporada, sobre todo si estos logros se consiguen con algún jugador canterano, sin tener que repescar en exceso (aunque alguno si) a los que viene de detrás del Puerto de la Cadena, que no han encajado en los equipos capitalinos de la Región.

Pero hoy quiero llorar por ese jugador desconocido, por ese cartagenero de toda la vida que jugó federado desde que recuerda en el equipo de su ciudad, y al que se le despide con un simple: “este año no contamos contigo”, es la ley del deporte, más tarde o más temprano el baloncesto se acaba, aunque desagradecidamente, para los cartageneros en estos últimos años, se ha acabado siempre temprano, excepto alguna honrosa excepción que en este momento hasta me cuesta trabajo recordar.

Sin nombrarlo, el sabe que este post está escrito con el corazón y dedicado a él. No cambies nunca, y sigue siendo esa gran persona que eres.

Bien, estamos de enhorabuena, por fin parece confirmarse la remodelación de la categoría de Primera Nacional, y el “sebesé” según su página web anuncia por todo lo alto que es un “equipo de primera”. Evidentemente, está claro que el “sebesé” no tiene abuela, y el mismo se lanza los piropos. Bromas aparte, que nadie dude, que con esta gran noticia, como cartagenero, como aficionado al baloncesto y como padre de jugadores en categorías de base de dicho club, me alegro por triplicado. Pero no por ello, debemos dejar que la euforia se desborde y volvamos a cometer los errores que nos llevaron a la situación actual. En este aspecto, en mi opinión, hay indicios en los dos sentidos, es decir, en el sentido de que hemos aprendido la lección de nuestros predecesores (Marenostrum, Don Bosco, C Baloncesto Cartagena, CAB, …), pero también parece haber otros indicios que me hacen pensar que es probable que volvamos a cometer algunos de los errores de antaño.

Por supuesto, que lo que expongo a continuación es una opinión personal, que no pretendo dar lecciones a nadie, y mucho menos querer influir en las decisiones que vaya a tomar la directiva, pero a veces escuchar las opiniones de los demás, aunque sean equivocadas, nos pueden hacer pensar en algunos aspectos que habíamos pasado desapercibidos.

Para empezar, es bastante positivo la campaña de captación de socios que está realizando el Basket Cartagena. Por fin el aficionado va a poder tener la oportunidad de hacer oír su opinión en las asambleas que se celebren, y la directiva está dispuesta a aceptar que una masa social juzgue periódicamente su gestión. En este aspecto, parece ser que se quiere poner fin a la oligarquía que hasta ahora había presidido las directivas de los anteriores clubes ya desaparecidos.

No obstante, en los estatutos  del CBC podemos apreciar algunas condiciones, distintas al pago de la cuota para ser socios, que se han de cumplir para poder lograr esta condición. Nos referimos, por ejemplo, al hecho de que la junta directiva tendrá que reunirse y comunicará si se acepta o no la solicitud para ser socio. Este hecho, puede dar la impresión desde fuera, que no hay mucho interés en que la masa social sea la mayor posible. Indudablemente, mi apreciación puede ser errónea y que dicho artículo figure en los estatutos de la mayoría de los clubes de baloncesto, sinceramente lo desconozco. Pero sabiendo como sabemos la pereza natural del cartagenero y el poco poder de convocatoria que tenía el antiguo CAB para reunir aficionados en los partidos de liga EBA, creo que no estaría mal que en vez de poner condiciones en los estatutos para que el cartagenero de a pie logre ser socio, se intente facilitar más dicha captación, incluso ampliándola al colectivo de personas que ya forman parte del club. Por ejemplo, a los padres y a jugadores mayores de edad que así  lo deseen.  Es decir, que los padres o jugadores mayores de edad, si no manifiestan nada en contra, pasarían automáticamente a formar parte de la masa social  del club. Es evidente que mucha gente, incluida la directiva, no estén de acuerdo con este aspecto, y que puedan pensar que el club se puede llenar de los temidos “padres”, que siempre son conflictivos si su hijo no juega los cuarenta minutos del partido.

No obstante, y admitiendo que esto puede ser cierto, me gustarían que pensaran que dinero tendría que gastarse un padre o madre de familia que tuviera jugando a dos hijos en el club (os aseguro que no soy el único) y que además le gustaría que su pareja fuera socio o socia. Pues bien, si aceptamos las cuotas de la temporada pasada, 200 € por cada jugador, dos talonarios de lotería en Navidad, y 75 € por cada persona que quiera ser socio. En total 550€ y dos talonarios de lotería, sin nombrar la gasolina o gasoil para los desplazamientos durante la temporada. Se me antoja que en época de crisis, la captación de socios va a estar “jodidica”. Es fácil pues pensar, que se pretende más la calidad que la cantidad, dando el aspecto de un club elitista, que en mi opinión no se corresponde a la realidad y que esta directiva no creo que haya pretendido potenciar.

También nos parece positivo la intención manifestada a final de temporada de seguir contando con los jugadores y el entrenador del equipo sénior de Primera Autonómica que logró un meritorio subcampeonato. En ese caso parece que se apuesta por gente de la casa y de la cantera, y no se pretenden “sonoros” fichajes, tipo Mazarrón, para la próxima temporada. Pero está claro que no hay verdades absolutas, y que buscar un equilibrio entre cantera y fichajes foráneos (que aporten calidad y experiencia a la plantilla), es la receta que mejor funciona en la mayoría de los clubes.

Para conservar la cantera la receta es sencilla, serán jugadores vinculados desde niños con los colores del club, la mayoría sin grandes pretensiones económicas y que su mayor ambición consiste en jugar minutos con el equipo que lo ha formado. Dejar marchar a este tipo de jugadores, o aburridlos en el banquillo, es un error que cometió el antiguo CAB, y que creo que no debe volver a ocurrir. Para ello, es básico que el entrenador esté comprometido con la cantera, y que sus miras sean más altas que la clasificación que pueda alcanzar con el equipo sénior. Si alguna vez pretendemos estar entre los grandes, disponer de buenos jugadores de cantera que rindan en el equipo sénior, y que llegado el caso puedan ser traspasados a otros clubes con su correspondiente compensación económica, podría ser una buena receta y un objetivo a alcanzar el invertir más recursos en los equipos base y no dejar que sea el presupuesto del equipo sénior el que devore los dineros que dan las Administraciones Públicas. El dejar que estos jugadores se marchen cuando acaban de juniors, o lo que es más triste, que se marchen de infantiles o de cadetes, es un lujo que se paga muy caro, y si no tiempo al tiempo. Pero evidentemente, cuando el proyecto de un club tiene poco que ofrecer a jugadores en formación, estos jugadores, sobre todo los que más destaquen, acabarán la mayoría de las veces en otros clubes vecinos o dejando el baloncesto por aburrimiento.

Desde luego no quiero que mis opiniones se tomen por catastrofistas, nada más lejos de mis intenciones, pero este fin de temporada he asistido atónito a algunos hechos que no había vivido en los aproximadamente 10 años que llevo viendo baloncesto en las categorías base. No me refiero en particular a las más que probables bajas en categoría infantil y cadete de algunos  jugadores muy destacados en sus equipos, al fin y al cabo todos los años hay bajas de jugadores importantes por fichajes de otros clubes o por problemas familiares o de estudios. Lo que más me ha sorprendido es que de estas bajas, las más significativas, se pueden producir a un mismo club, que en estos últimos diez años no había fichado a ningún jugador del desaparecido CAB, y aunque los motivos sin duda serán múltiples, para mí es un hecho significativo que estos fichajes se produzcan cuando ese club sigue siendo con diferencia el número uno de la Región, pero donde Cartagena ya no tiene ningún club situado en el número dos de la Región, como lo había sido el CAB durante muchos años de su existencia, o como cuando el Proexinca tuteaba en la cancha al CB Murcia. Nos guste o no, hemos perdido por méritos propios ese “respeto” que nos tenían en la capital de la Región, y además hemos relajado nuestro sentimiento cantonal, y estando tan lejos de ser jugadores profesionales, como lo está un jugador infantil de doce o trece años, estos no dudan si hay oportunidad, de cruzar tres o cuatro veces por semana el Puerto de La Cadena y emigrar a la capital. Posiblemente esto no es malo, y alguno lo considerará hasta muy positivo, no me cabe duda, pero he de reconocer que como “cartagenerico” de toda la vida, o “aladroque panza hueca” que dicen en la huerta, me siento un poco triste de esta situación. En manos del Basket, y también como no, de la EB Salesianos, está el recuperar el respeto deportivo perdido, y poner a nuestros equipos en los próximos años en la vanguardia del baloncesto regional, y que de una vez, sean jugadores de otras pedanías, los  que quieran jugar en Cartagena e invertir de una vez esta “desagradable” emigración de jugadores.

Ojala que lo consigamos.  

Los “Ángeles” del Club Basket “El Paraiso” cuenta desde la madrugada del 27 de junio con un grandísimo entrenador para enseñar a los “angelitos” de las categorías base los fundamentos de un nuevo deporte que se ha puesto de moda en el “Cielo”, el baloncesto. El nuevo entrenador, Salvador Rosique, posee una gran experiencia en la enseñanza de este deporte, siendo muchos los niños y jóvenes cartageneros que disfrutaron con sus entrenamientos y enseñanzas. Su último equipo, el Alevín “B” del Club Basket Cartagena, realizó una enorme temporada obteniendo una gran clasificación y nunca olvidarán los sabios consejos que les dio Salva.

Los que somos más mayores y tuvimos la suerte de verlo trabajar, también echaremos de menos a esta gran persona que dedicó muchísimas horas a la enseñanza de este gran deporte.

Mucha suerte Salva con tu nuevo club, los aficionados cartageneros al baloncesto te recordaremos siempre.