HISTORIA Y FUTURO DEL BALONCESTO CARTAGENERO EN EL PABELLÓN “SALVADOR ROSIQUE”
Las nubes del día anterior desaparecieron del cielo de Cartagena para que Salva Rosique no se perdiera ni un detalle del merecido homenaje que le rindieron el Basket Cartagena, el Ayuntamiento de nuestra ciudad y todas las gentes del baloncesto murciano que conocieron a este irrepetible entrenador.

Momentos iniciales del acto, donde se descubrió una placa conmemorativa en la pared del pabellón
La vieja “cochera”, remodelada este verano, se vistió de sus mejores galas para transformarse en el Pabellón Salvador Rosique, y se llenó a rebosar de cartageneros y de gentes del baloncesto en general, que en un emotivo acto, nos hicieron derramar algunas lagrimas a los asistentes, recordando al que fue un enamorado del baloncesto, sobre todo en las categorías de base y a nivel de escuelas de baloncesto, de las que fue un impulsor con el convencimiento de que en ellas está el verdadero progreso de este deporte en nuestra ciudad.

la camiseta de Salva en lo alto del pabellón que llevará su nombre
Particularmente emotivo fue el discurso del Presidente del CBC, Pedro Collados, que puso en boca de Salva, a modo de quejas y comentarios desde lo Alto, todo los proyectos que tiene el club a medio y corto plazo, y para los que pidió una ayuda desde el cielo de Salva, para que esos proyectos lleguen a buen puerto. De esta forma, se evitaban las críticas para los asuntos pendientes, suelo del pabellón, por ejemplo, y se lanzaban mensajes subliminares a navegantes y a asistentes al acto, políticos y autorididades, para que echaran alguna mano en conseguir patrocinadores, nuevos pabellones o más ayudas para el club.
Pero sin duda, el momento más emotivo fue el prolongado abrazo del Presidente a la mujer de Salva, ante la atenta mirada de todos, sobre todo del equipo Alevín, el último equipo al que dirigió Salva, donde las lagrimas afloraron en muchas de sus caras.

El momento más emocionante del acto, Pedro Collados abraza a la mujer de Salva
El acto se cerraba con un partido entre jugadores y exjugadores que entrenaron bajo las ordenes de Salva Rosique, y “viejas glorias” del baloncesto cartagenero, donde el resultado era lo de menos, y donde lo más importante fue comprobar el gran afecto y admiración que consiguió Salva de las gentes del baloncesto regional, y que quedaron patentes en el Pabellón, que desde ayer lleva su nombre.

Inicio del partido que concluyó el acto
Enhorabuena al Club, por la casi perfecta organización del acto, sólo faltó hablar con San Pedro, para que no hubiera llovido la noche anterior para haber podido realizar los partidillos previos al acto y que habían sido organizados en la calle, y que debido a los charcos no pudieron celebrarse. Pero sobre todo, vaya desde este blog, nuestro más sincero reconocimiento y cariño, para una persona que dedicó una buena parte de su vida a la enseñanza y promoción de este deporte en nuestra ciudad.
¡¡ Hasta siempre, Salva!!