en tierra hostil

Publicado: marzo 22, 2010 en Opinión

Tranquilos, no os voy a contar la película dirigida por Kathryn Bigelow que le arrebató a su exmarido James Cameron y a la multimillonaria Avatar, la gloria de los Oscars, y tampoco voy a relatar la crueldad y el sinsentido de la guerra de Irak. He querido, no obstante, usar el título de este drama bélico, para describir las emociones que vivimos las aficiones de los equipos cuando acompañamos a nuestros hijos a disputar un partido de una eliminatoria de octavos o de cuartos de final, fuera de casa. Aunque durante la liga siempre hay pabellones más calientes que otros, y no me refiero al tiempo atmosférico, y a veces surgen pequeños desencuentros entre los aficionados (padres generalmente), la mayoría de las veces no dejan de ser pequeñas anécdotas que le dan vidilla a este deporte. Pero también es verdad que cuando llegan las eliminatorias de octavos y cuartos de final, y estas son a doble partido, las gradas suelen estar más pobladas de aficionados que de costumbre, que son mucho más ruidosos, y aunque todo transcurra con normalidad y deportividad, uno tiene siempre ese sentimiento de estar, como dice el peliculero título del post, en tierra hostil.

Evitando dramatismos, y siempre hablando desde el punto de vista deportivo, los aficionados de Cartagena y Archena que hayan asistido a los dos partidos de la eliminatoria, habrán sentido esa sensación de estar en un pabellón hostil cuando les ha tocado jugar fuera de casa, dado que en ambos encuentros se han citado un gran número de aficionados que han animado a los suyos de la forma más ruidosa posible. Si en el primer partido fueron los bombos y tambores de los archeneros los que inundaban el Pabellón Municipal de la ciudad del Balneario, en el segundo partido los pitos y trompetillas a modo de sirenas de barcos, hicieron lo mismo en el Pabellón Cabezo Beaza de la ciudad portuaria.

La verdad es que ha sido bonito asistir a esta eliminatoria, mucho más igualada de lo que se pensaba a priori, y aunque el resultado nos hubiera sido adverso, habría que reconocer que tanto las dos aficiones, como los jugadores de ambos equipos, hicieron todo lo posible para que la victoria cayera de su lado.

C.B. Archena 67 – Club Basket Cartagena 60

Club Basket Cartagena 70 – C.B. Archena 50

Octavos de final Liga Júnior masculina

Los partidos y las eliminatorias hay que ganarlos en el campo, no se ganan en el autobús, en el café, ni en los corrillos. Tampoco se hace desde la grada, o en los despachos. Los jugadores tienen que ganar en la pista de juego, sudando la camiseta y demostrando que son mejores que sus rivales. Da igual que estemos hablando de un equipo cadete, o de un equipo júnior, o de jugadores de primer año, o de segundo año, o de jugadores que han ido a la selección autonómica, o de los que nunca irán. En la pista son cinco contra cinco, y el que mejor juega tiene muchas probabilidades de ganar. Siempre queda un porcentaje para imprevistos, lesiones y para la mala suerte, pero la mayoría de las veces tu mejor juego es el que te da la victoria.

Creo que eso fue lo que pensaron el equipo teóricamente júnior del CB Archena, que plagado de cadetes, y según parece sin disponer de 5 fichas de jugadores júniors, salieron a la pista el día de San José a demostrar que saben jugar al baloncesto y que pueden ganarle a cualquier equipo, por muy júnior que este sea, y por muy bien clasificado que hubiera quedado en la fase regular de la liga. Pero por desgracia para ellos, esto también lo pensaron el equipo junior del Basket Cartagena, que con los mismos jugadores que habían sucumbido dos días antes en el Pabellón Municipal de Archena por 7 puntos, le dejaron las cosas en su sitio a los animosos jugadores cadetes del equipo del CB Archena, endosándoles un doloroso parcial de 41-13 en el primer tiempo del partido de vuelta, parcial que sentenciaba la eliminatoria, y demostraba a las claras que los partidos se tienen que ganar en el campo, y que las confianzas son malas consejeras. Bien es verdad, que los de Archena mejoraron su juego tras el descanso, y demostraron que lo de la ida no había sido casualidad, pero al Basket Cartagena le bastó manejar el tiempo del partido y dormirlo en muchas fases, dejando pasar el tiempo y que su ventaja rondaran la tranquila barrera de los 20  puntos, apretando sólo cuando esta se sobrepasaba, llegando a un final del partido con los mínimos sobresaltos.

Podíamos recurrir a muchos dichos populares, como lo de “no vender la piel del oso antes de cazarlo”, o “la confianza mata al hombre”, o algunos más, para justificar el naufragio del juego cartagenero en las proximidades del Balneario en el día de San José. Desde luego, ni la grada, ni los abucheos, ni los bombos, ni las decisiones polémicas arbitrales, justifican la falta de intensidad defensiva y los múltiples fallos bajo el aro que mostraron los pupilos de Pepe García en el partido de ida, que les costaron la derrota y el poner en peligro la eliminatoria.

Los que vimos calentar al equipo del CB Archena en el partido de ida, y les vimos tirar a todos sus jugadores durante más de un cuarto de hora desde detrás de la línea del 6,25, intuíamos cual iba a ser el principal arma que los locales habían preparado para este partido.

Después comprobamos, que además de tirar triples, sabían mover la bola con rapidez, y sacar la pelota desde la pintura a posiciones exteriores donde una y otra vez bombardeaban la canasta cartagenera. También comprobamos que saben defender con intensidad y cerrar muy bien los huecos hacia canasta, aunque quizás en esta faceta, la desgana y lentitud cartagenera era más decisiva  que el empuje local.

Por ello el primer cuarto fue el aviso de lo que llegaría en el segundo, donde en los primeros 5 minutos de este cuarto, un Basket Cartagena con los brazos abajo, perdía balones y ni siquiera punteaba los intentos triples del CB Archena, que iban cayendo uno tras otro dentro del aro cartagenero, llegando el marcador a reflejar un 34-16 que ponía francamente en peligro la eliminatoria. Una gran reacción visitante en tierra hostil, y bajo el ruido de los bombos, lograba un parcial de 14-0 y dejaba el marcador en 34-30 al descanso, bien es verdad, que aprovechando las rotaciones del mermado equipo local, que decidió dar descanso a sus jugadores más decisivos.

La segunda parte del partido de ida fue un querer y no poder del Basket Cartagena, que seguía fallando más que una escopeta de feria en ataque, y defendiendo a ráfagas, pero aún así, era capaz de impedir un nuevo despegue de los locales, e incluso, y más sorprendente, en ocasiones, hasta conseguía ponerse por delante en el marcador. En los minutos finales del último cuarto, de forma imprevista mejoró la defensa cartagenera, pero los errores en ataque impedían no sólo la victoria, si no que los locales alcanzaran los 7 puntos de ventaja, que visto lo visto, no era un resultado tan malo para el partido del vuelta.

Posiblemente el equipo y la afición del CB Archena,  sacó una idea equivocada del juego que puede realizar el Basket Cartagena, y pensaron que era un equipo fallón y lento, y por tanto fácil de batir en el partido de vuelta. Pero los de Pepe García, a los que la confianza de la ida se había transformado en miedo a la eliminación,  salieron en este segundo partido con la idea fundamental de defender, el ataque pasaba a un segundo plano, lo importante era que no anotaran los rivales, y con una intensidad diametralmente opuesta a la que mostraban 48 horas antes, asfixiaban y desquiciaban a los de rojo, que encajaban dos parciales de 21-8 y 20-5, en los dos primeros cuartos, que decidían la eliminatoria a falta de 20 minutos.

En la segunda parte, es de agradecer el empeño y las ganas que pusieron tanto los jugadores como la afición del CB Archena para volver a meterse en la eliminatoria, demostrando en algunas fases de esta segunda parte, el buen juego que realizaron en el partido de ida. Pero el Basket reaccionaba cada vez que la ventaja bajaba de los 20 puntos, y jugando a rachas, y con lagunas en su juego, les bastaba para que los de Archena no soñaran demasiado con la remontada. Los triples visitantes eran insuficientes para reducir la ventaja por debajo de los 15 puntos, y con pequeños arreones del juego cartagenero se llegaba al final del partido con 70-50, que daba un respiro a los juniors del Basket, que evitaban irse de vacaciones, y que tendrán que jugar en cuartos de final con el difícil equipo del CB Capuchinos, que a su vez había superado en octavos al también incomodo equipo de Maristas.

Bueno, el panorama no se presenta demasiado halagüeño frente al fuerte equipo de Capuchinos, pero como dijimos al principio, aunque se juegue en tierra hostil, los partidos se ganan en la pista encestando más que tus rivales, lo demás, pitos, flautas, bombos y platillos, no cuentan, aunque he de reconocer que son la salsa y el condimento de este gran deporte.

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