oportunidades de mejora

Publicado: noviembre 23, 2010 en Opinión

Es muy importante creer en lo que hacemos y en lo que podemos llegar a ser por nosotros mismos, pero todavía es más importante estar seguros y convencidos de que somos capaces de lograrlo y de ser aquello que nos propongamos, en definitiva para llegar a algo en esta vida, suele ser esencial la autoestima. Muchas veces la vida nos lleva a situaciones donde practicamos una actividad que nos gusta y nos divierte, y en la que nunca estamos seguros de lo bien o mal que seríamos capaces de realizarla si le dedicáramos a ello el suficiente tiempo para dominarla.

Es por ello, que si queremos divertirnos y progresar al mismo tiempo en un determinado deporte de competición, es bastante importante que creamos en nuestras posibilidades tanto a nivel individual, como a nivel colectivo o de grupo. En este sentido, considero que esta autoestima de todo el colectivo de personas que forman un equipo, es algo imprescindible para aquellos que quieran alcanzar algún tipo de logro deportivo. Es evidente que “los equipos no nacen, se hacen”, y se hacen fundamentalmente a base de trabajo y sacrificio. Durante este periodo de esfuerzo constante y preparación, es fácil que lleguen algunas derrotas, a veces en un número mayor al deseable, y estas puedan poner en duda el proyecto o el potencial de un determinado equipo para lograr éxitos deportivos. Nuestras posibilidades de triunfo, dependerán pues,  de cómo seamos capaces de asimilar esos contratiempos, y de cómo afecten estos a la a veces frágil, autoestima.

Solemos decir de vez en cuando al hablar de un determinado jugador, “es un ganador nato”. Es evidente que cualquier campeón, de cualquier actividad deportiva, tiene que estar convencido de que lo puede ser y por tanto un mínimo de autoestima necesario para lograrlo. Pero quizás nos deberíamos plantear la siguiente pregunta: ¿tiene mucha autoestima por que ya ha sido campeón?, o más bien ¿ha sido campeón por que antes ya tenía suficiente autoestima?

Leyendo sobre este tema, me encontré esta mini  “historia-reflexión, que si no estoy equivocado pertenece al libanés Khalil Gibran:

“Dijo un hombre a otro:

-Con la marea alta, hace mucho tiempo, escribí con mi cayado, unas líneas en la arena. Y la gente aún se detiene para leerlas y cuida mucho de que no se borren.

Y el otro hombre dijo:

-Yo también escribí unas líneas en la arena, pero lo hice durante la marea baja. Y las olas del inmenso mar las borraron y breve fue su vida. Pero dime; ¿qué fue lo que tú escribiste? Y el primer hombre respondió:

-Escribí Soy lo que soy. ¿Y tú, qué escribiste?

Y el otro hombre dijo:

-Escribí esto: Soy sólo una gota de este mar inmenso. “

Si nos paramos a pensar y reflexionamos sobre esta historia podemos sacar distintas conclusiones. Parece claro que el primer hombre, pese a ser algo egocéntrico, lo que escribió refleja firmeza y seguridad, cree en lo que es y se siente orgulloso de serlo, y además quiere que los demás lo sepan y lo acepten, incluso desea que lo que él ha escrito permanezca en el tiempo. El segundo hombre, posiblemente es más sabio y reflexivo, y es capaz de comprender lo que en realidad somos, y nuestra pequeñez en el mar del universo, pero ello a su vez hace que conozca sus limitaciones y estas le pueden impedir alcanzar lo que el desea; por ello quizás, no consideraba importante que el mar borrara sus humildes palabras escritas en la arena.

Podemos identificarnos con cualquiera de las dos actitudes, posiblemente no sea una mejor que la otra, pero lo que si está claro es que con la actitud del primer hombre, al menos a priori, se tienen muchas más posibilidades de alcanzar metas más elevadas y complejas, y que esa mentalidad viene muy bien en el deporte de competición. Comprender lo que somos es necesario, pero ayuda muy poco a mejorar, creer en lo que somos y en lo que podemos llegar a ser, es básico para el triunfo.

Bien, pues dicho esto, y que cada cual saque las conclusiones que estime oportunas, incluida la que al autor de este post le patinan ya las neuronas, vamos a hablar un poco de baloncesto y de un equipo al que seguimos habitualmente.

Canow Caravaca 67 – Club Basket Cartagena “96” 41

Liga cadete masculina, grupo A.

Sábado 20 de noviembre 2010. 20:00 horas.

Pabellón Jorge Bera. Caravaca.

No le fue nada bien al equipo cadete masculino del 96 su visita a la ciudad de Caravaca en este año jubilar del 2010. El equipo sigue cargado con su “cruz” particular en los partidos fuera de casa, con poca convicción en sus muchas posibilidades, que en esta ocasión fue toda una “cruz patriarcal”, y cuando tiene que jugar lejos de la pista “Salvador Rosique” ofrece una imagen de equipo tristón que acepta el destino de la derrota como algo inevitable, eso si, luchando hasta el final, pero haciéndolo sin fe y sin alegría. Y eso que en estas dos últimas salidas a Yecla y Caravaca, el equipo esbozó un atisbo de reacción durante el partido, recortando de forma importante la ventaja del rival, pero cuando ya se acariciaba la remontada, vuelven a aparecer los fantasmas del pasado, y el grupo deja de creer en las grandes posibilidades que poseen y vuelven a perder el ritmo del partido, sobre todo en la faceta anotadora.

El partido de este sábado, comenzó con una clara iniciativa del equipo local que se mostraba con más ganas y más rapidez que los cartageneros, logrando coger una iniciativa en el marcador que ya no abandonarían en el resto del encuentro. A los 5 minutos del primer cuarto ya quedaba claro las armas con las que contaba el equipo de Caravaca, rápidos contraataques cuando robaban el balón y un porcentaje altísimo de acierto desde la línea de 3, unido a una aceptable intensidad defensiva, aunque quizás esto último estuviera bastante favorecido por la falta de ideas ofensivas que mostró el equipo rival. Por su parte, los del Basket pese a su falta de fluidez en el juego ofensivo, parecían entrar algo en el partido en los últimos minutos del primer cuarto y al inicio del segundo cuarto, donde aprovecharon un ligero bajón de concentración del equipo local, para hacer algunas buenas combinaciones en ataque, forzando varios errores de sus rivales cuando les tocaba defender, y recortar así su desventaja a sólo 3 puntos. Despertó tímidamente el equipo local en los minutos siguientes, pero los visitantes no perdieron del todo la cara al partido, y aunque al final no lograron la igualdad en el marcador, se marcharon al descanso sólo siete puntos abajo, lo que permitía que el partido siguiera vivo, con posibilidades de victoria para ambos conjuntos.

Pero el tercer cuarto nos volvió a la cruda realidad. El equipo cartagenero perdió la poca confianza que tuvo en el segundo cuarto, y aunque se llegaba con claridad al aro rival, y se conseguían incluso varios rebotes ofensivos en la misma jugada, se tiraba con timidez y sin confianza, y se penetraba a canasta con lentitud y escasa precisión. Todo ello se traducía en un parcial escandaloso al final de estos 10 minutos a favor del equipo del Canow, 21-7, que dejó prácticamente sentenciado el partido. El último cuarto comenzaba con más de lo mismo, con un equipo local que ya se veía ganador y que intimidaba en exceso a su rival, y un Basket Cartagena resignado a su suerte aunque aún quedaban 10 minutos, y que no encontraba la confianza suficiente para transformar sus tiros a canasta. Se sacó no obstante casta en los últimos 5 minutos, que ya eran “los de la basura”, y se frenó la escalada local, que acabó con 26 puntos de ventaja, 67-41, un marcador que refleja claramente la superioridad de los de Caravaca y el poco acierto ante el aro que tiene el equipo cartagenero cuando juega fuera de casa.

Es inevitable que los que seguimos a este equipo nos preocupe ver como en muchas fases de estos partidos jugados como visitantes, los nervios atenacen los brazos de los jugadores, y se tire a canasta o se encare el aro rival con miedo a fallar. Es evidente que este año se optó por que el equipo mantuviera el bloque de jugadores de los últimos 3-4 años, y que lo hiciera en el grupo A, donde están sin duda los rivales teóricamente más fuertes, y eso conlleva ciertos riesgos, entre ellos el número de derrotas, y que algunas de ellas sean excesivamente contundentes. Pero está claro que el camino para progresar más y mejor tenía que ser este, pero independientemente de que se pierda, el juego que se le debe de pedir al equipo deberá de tener más nivel del que hemos visto ahora, y debemos de evitar que estas derrotas, que por otro lado eran completamente previsibles, impidan que el equipo alcance un mayor nivel competitivo.

Por ello, y para terminar este filosófico post, quiero despedirme con una fábula que podéis encontrar por Internet, pero que puede venir muy bien como reflexión en las épocas en las que tenemos más problemas y sufrimiento, y como ese sufrimiento puede llegar a ser la solución al problema.

“Se cuenta de cierto campesino que tenia una mula ya vieja. En un lamentable descuido, la mula cayó en un pozo que había en la finca. El campesino oyó los bramidos del animal y corrió para ver lo que ocurría. Le dio pena ver a su fiel servidora en esa condición, pero después de analizar cuidadosamente la situación, creyó que no había modo de salvar al  pobre animal, y que más valía sepultarla en el  mismo pozo.

El campesino llamó a sus vecinos y les contó lo que  estaba ocurriendo y los convenció para que le ayudaran a enterrar la mula en el pozo y que no continuara sufriendo.

Al principio, la mula se puso muy nerviosa y pensó que nunca saldría de allí.

Pero a medida que el campesino y sus vecinos continuaban paleando tierra sobre sus lomos, una idea vino a su mente. A la mula se le ocurrió que cada vez que una pala de tierra cayera sobre  sus lomos. ¡ELLA DEBÍA SACUDIRSE  Y SUBIR SOBRE LA TIERRA!

Esto hizo la mula palada  tras palada de tierra.

¡¡SACÚDETE Y SUBE, sacúdete y sube. sacúdete y sube!!  Repetía la mula para alentarse  a sí misma.

No importaba cuan dolorosos fueran los golpes de tierra y piedras sobre su lomo, o lo  tormentoso de la situación, la mula luchó contra el pánico, y continuó SACUDIÉNDOSE Y  SUBIENDO. A sus pies se fue elevando de nivel  el piso.

Los hombres sorprendidos captaron la estrategia de la mula, y eso los alentó a continuar  paleando. Poco a poco se pudo llegar hasta el punto  en que la mula cansada y abatida pudo salir de un  brinco de las paredes de aquel pozo. La tierra que  parecía que la enterraría, se convirtió en su  bendición, todo por la manera en la que ella enfrentó la adversidad.

¡ASÍ ES LA VIDA!”

“Si nos enfrentamos nuestros problemas y respondemos  positivamente, y rehusamos a caer en el pánico,  en la amargura, y en  lamentaciones de nuestra baja autoestima, las adversidades, que vienen a nuestra vida a tratar de enterrarnos, nos darán el potencial  para poder salir beneficiados y victoriosos”.

En la vida nunca bajes los brazos, porque el hombre más grande del mundo murió con los brazos en alto“…

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comentarios
  1. Jesma12 dice:

    Gracias Alfonso por éste post.

  2. Muy buen artículo me gusto.

    Efectivamente llegas a ser un campeón por que tienes una buena autoestima

    Creer en nosotros mismos es el objetivo que debemos perseguir para lograr alcanzar nuestras metas.

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