¿prórroga?, no gracias

Publicado: enero 25, 2011 en Opinión

No pretendo en esta entrada hacer una crónica del partido entre el Basket Cartagena 96 y el CB Jairis de la liga cadete masculina, puesto que lo que sucedió en el partido queda bien reflejado en el post “el equipo crece” en el blog “canastade2” de mi amigo Jesús García. Tampoco quiero dar lecciones de estrategia a nadie, pero aprovechando que “el Pisuerga pasa por Valladolid”, no he podido resistir la tentación de escribir algunas reflexiones de la prórroga que nos tocó vivir esta pasado domingo en el Pabellón José Antonio Abellán de Alcantarilla.

Hay que reconocer que este deporte es único a la hora de producir situaciones límite, donde el miocardio corre desbocado y las coronarias son autopistas de adrenalina. Sangre fría y decisión, son dos cualidades importantes en los  jugadores a la hora de enfrentarse a un final apretado, y astucia e ingenio suelen ser imprescindibles en los banquillos a la hora de dar ordenes que pueden desequilibrar la balanza de un partido.

Pero la pregunta que me plantee el pasado domingo al termino de este partido es: Ante una situación desesperada, donde la victoria es casi imposible: ¿conviene a veces perder un partido por la mínima contra un posible rival directo, o bien forzar una prórroga en la que tu equipo está en desventaja física?

Todos sabemos que un partido de baloncesto de la liga regular nunca acabará empate, y si este se produce es necesario ir a una prórroga de 5 minutos, por tanto la victoria vale 2 puntos, la derrota 1 punto y el empate no existe. Por ello si tu equipo pierde de 3 puntos, faltan 9 segundos y sacas de fondo, a lo máximo que se puede aspirar, en principio y en condiciones normales, es a una canasta de 3 y forzar la prórroga, salvo que el equipo rival sea tan ingenuo que cometa personal cuando estés tirando y te regale un tiro adicional que te permita ganar.

Pues bien, esta situación la vivió en este partido el equipo de Jairis, y con muy buen criterio se lo jugaron todo a un tiro de 3, a falta de 2 segundos y desde algo más de 7 metros, y el balón entró limpio en el aro del Basket Cartagena. Felicidad absoluta en los jugadores de Alcantarilla, caras serias en los cartageneros, que además no supieron forzar una personal en el medio campo antes de que el jugador rival intentara tirar, dado que no estaban en bonus y hubiera obligado a sus rivales a sacar de banda con escasos segundos para anotar.

Pero lo que sucedió a continuación, que por otra parte era algo bastante probable, fue un dominio abrumador del equipo que se había dejado empatar, y un hundimiento físico y moral del equipo que forzó la prórroga. El resultado ya lo sabéis los que hayáis leído la crónica de Jesús, un parcial de 0-22 que desató la euforia de los cartageneros, y hundió moralmente (al menos, al termino del partido) a los locales, que ni mucho menos se merecieron perder por ese margen de puntos un partido por el que pelearon al límite de sus fuerzas.

Pues resulta que el último partido de liga antes de los playoff será el partido de vuelta de estos dos equipos, y si todo discurre de forma similar a la primera vuelta, es bastante probable que estén ambos, junto a un par de equipos más, luchando por la octava plaza, la última que da derecho a pasar a la siguiente fase. Es evidente que en estas condiciones es preferible perder de 1 ó 3 puntos con un rival directo, que de 22, ya que remontar ese basketaverage en el partido de vuelta, aunque no es imposible, es poco probable si el equipo rival es de un nivel similar al tuyo y encima juega en casa.

También es verdad que lo último que piensa un entrenador o un jugador en un partido de liga regular, es en el partido de vuelta, y en la clasificación final, y lo único a lo que se aspira es a ganar o ganar, aunque para ello haya que forzar una prórroga en inferioridad. El problema del partido al que nos referimos, era que el equipo local había perdido ya a varios de sus mejores hombres durante el último cuarto, a 4 sino me falla la memoria, y algunos de los que estaban pista daban evidentes síntomas de cansancio por el número de minutos jugados y por el ritmo que había tenido el encuentro. Los visitantes sólo habían perdido a 1 jugador por 5 personales, y los jugadores en pista parecían más descansados, quizás debido a un mayor número de rotaciones.

Con estos condicionantes, los de Pedro Pérez Murillo tenían muchas más posibilidades que sus rivales de ganar en la prórroga, y posiblemente esa ventaja sería superior a los 3 puntos que había conseguido neutralizar Jairis en el último suspiro. Pero estaba claro que el pundonor y la entrega que derrocharon los jugadores de Alcantarilla durante todo el partido, no lo iban a tirar por la ventana aceptando la derrota por 3 puntos, y no les tembló el pulso a la hora de tirar el triple.

Según la historia oficial del baloncesto, al primer entrenador al que se le ocurrió perder un partido de forma voluntaria para no tener que ir a la prórroga fue a Pedro Ferrándiz, en el partido de ida de octavos de final de la Copa de Europa ante el equipo italiano del Ignis de Varese en la temporada 1961-62. El ambiente infernal de la pista italiana había favorecido los errores arbitrales y una remontada del equipo italiano que tras ir perdiendo todo el partido, empataba a falta de 2 segundos para que acabara el mismo. Los madridistas habían perdido además por personales a 2 hombres importantes, Sevillano y Morrison, y tenían también a otras de su “torres”  lesionada, Higtower. Con ese plantel, con los aficionados italianos presionando a los árbitros, con un Ignis lanzado, y un Madrid en declive y con sólo 2 segundos por jugar, Ferrándiz lo tuvo claro, ordenó en el tiempo muerto una autocanasta para perder de 2 puntos y evitar una más que peligrosa prórroga. Tras la reanudación, Lluis pasó a Alocén, y este encestó en su aro ante la atónita mirada de los italianos. En el partido de vuelta los madridistas ganaron de 21 puntos y pasaron sin problemas a la siguiente eliminatoria, obligando a la FIBA a modificar el reglamento y prohibir expresamente las autocanastas, castigándolas con la descalificación del equipo.

Es evidente que no es igual una eliminatoria que un partido de liga entre dos equipos que no van a luchar ni mucho menos por el título. Pero por otro lado, no deja de ser injusto que un equipo que se ha vaciado en el campo y que ha logrado los mismos puntos que su rival al final de los 40 minutos, al final acabe derrotado por 22 dolorosos puntos. Todos sabemos que todas nuestras decisiones conllevan un riesgo, y que a veces el corazón empuja más que la cabeza, sobre todo si esas decisiones hay que tomarlas en escasos segundos y bajo presión.

En fin, en esta entrada sólo he querido reflejar estas pequeñas reflexiones donde lo que parece bueno se convierte en malo, y lo que parece una derrota al final podría abrirte el paso para seguir adelante en una competición. Pero desde luego, no sería justo acabar esta entrada, sin felicitar al equipo cadete del Jairis y a su entrenador por su entrega y coraje, unido a la sangre fría que tuvieron en los últimos segundos del partido para nivelarlo, y que nos hicieron disfrutar de la grandeza de este deporte. Lo de la prórroga no deja de ser un accidente, y no empaña para nada su esfuerzo y sacrificio.

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comentarios
  1. David dice:

    Has descrito muy bien lo que paso en el partido, sólo corregirte que fueron 6 los eliminados por faltas personales y además 2 de los que estaban en pista jugaron la prórroga con 4 faltas. Tengo que decirte que el jugador que metió el triple me dijo que lo mejor era no haberla metido (esto fue ante de jugar la prórroga) y además me preguntó que si teníamos que jugarla (eso fue a causa de los sintomas del cansancio), cosa muy normal cuando ya no dispones de más jugadores. Está claro que no merecimos perder por 22 puntos, pero si tengo que decirme que se ve en una rueda de calentamiento si tú equipo está o no metido para jugar el partido y en este caso, aunque se consiguió remontar e igualar el encuentro, fuimos justos merecedores de perder. Firmado: el entrenador cadete del CB Jairis. Saludos y siempre que escribes lo haces de una forma clara y concisa y poniendo lo que es desde que sigo tú blog.

  2. Canastade2 dice:

    Amigo Alfonso, interesantísimas reflexiones, las que compartes con nosotros en este post, y como siempre escritas con exquisita mesura y corrección, además, sin hacer una crónica del encuentro, relatas de forma meridianamente clara, lo sucedido en el mismo. Tú si eres un estratega.

    Me gustaría aprovechar la publicación de este comentarío, para felicitar por supuesto al equipo cadete del Club Jairis, al que sinceramente veo en la “pomada” hasta el final, creo que es un grupo que está por encima de los resultados que hasta la fecha han conseguido, y por supuesto a la persona de su entrenador, David, al que no tengo el placer de conocer personalmente, pero al que observé desde la grada en el partido, y durante el mismo, se comportó con una caballerosidad y transmitió en todo momento una tranquilidad, que ya me gustaría a mi ver con mas asiduidad en muchos banquillos de muchos pabellones.
    Un saludo.

    • Francisco dice:

      CBC97- Yecla. el equipo local pierde de 2 faltando 8 segundos. Jugadores locales cargados de faltas (el más alto con 4), alguno muy importante eliminado, un base tocado del pie y el otro de la mano, dos bajas desde el inicio del partido …., pero la efuria de haber empatado un partido que iba perdiendose desde hacia muchos minutos creo que les dio fuerzas para poder ganarlo. Logicamente depende la situación de cada momento, pero yo creo que en estas categorías hay que enseñarles que no se debe dar nada por perdido.
      Un saludo

      • cartagenabasket dice:

        Estoy de acuerdo contigo, el mensaje debe de ser siempre ganar, pero hay ocasiones como en el partido que vivimos el domingo, que a falta de 9 segundos, sacando de fondo, ya que no se disponía de más tiempos muertos, y perdiendo de 3, la opción de ganar es prácticamente imposible (salvo error garrafal del contrario) y sólo puedes aspirar a la prórroga. Prórroga significa 5 minutos más de juego, que dependiendo como veas al equipo rival, y como veas a tus propios jugadores, puedes intuir lo que puede pasar. También depende de lo que te juegues, de lo importantes que sean los puntos, y si vas a tener la oportunidad de remontar ese resultado en un partido de vuelta. La opción de perder de 3 puntos (o bien de 1 si soy capaz de anotar una canasta de 2, a la que posiblemente el rival no pondrá mucho empeño en evitar) aunque supone un riesgo ya que puedes perder también en el partido de vuelta, podría ser un mal menor ya que sólo te obligaría a ganar de pocos puntos el segundo partido. Jairis fue valiente y arriesgó, quizás pensando en el refrán que “de un cobarde nunca se ha escrito nada”. En cambio Pedro Ferrándiz fue algo cobarde en Varese, y prefirió perder de 2 a exponerse a una prórroga abocada al fracaso. En conclusión, a veces la opción que parece más cobarde es la más inteligente, y la que te puede hacer ganar una eliminatoria, como ocurrió aquel año.

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