perdieron con las botas puestas (1)

Publicado: mayo 2, 2011 en Opinión

Es más que posible, que durante este fin de semana, muchos de los que asistimos a la “final four” junior masculina, éramos conscientes que la generación de los jugadores nacidos en el 93 estaban consumiendo sus últimos minutos en la pista, y que tan sólo los privilegiados que obtuvieran los laureles de campeón regional, prolongarían este final anunciado hasta la conclusión del Campeonato de  España.

Quizás por ello, una “final four junior”, siempre tiene un cierto sabor amargo a despedida, a pérdida de algo que ha formado parte de ti en los últimos años, y notas una inevitable sensación de tristeza, ya que algo a lo que te has entregado de lleno desde que recuerdas, se está acabando para siempre.

No nos engañemos, pese a la gran calidad de algunos de estos jugadores, la experiencia nos dice que muy pocos podrán compatibilizar estudios con la práctica federada de este deporte, y que los pocos elegidos que tengan ofertas y continúen en su etapa senior, salvo contadas excepciones, que desde luego las hay en esta generación, lo deberán hacer en equipos de categorías autonómicas, sin percibir ningún tipo de compensación económica a cambio.

Probablemente por todo esto, aumentan aún más las ganas y el interés por conseguir unas victorias, que sin duda supondrían ponerle un broche de oro al cierre de una corta pero intensa vida deportiva. Por ello perder produce una mayor decepción y tristeza, ya que la consabida frase de consuelo “el año que viene será”, esta vacía de significado para estos jóvenes que están estrenando o a punto de estrenar su mayoría de edad y que van a abandonar en una gran mayoría de los casos el deporte de competición, incluso para los que continúen, todo será diferente y mucho más duro, y no se parecerá en nada a las experiencias vividas durante esta etapa en las categorías de base.

Pero pese a todo esto, desde luego no estamos ante ningún final de nada, ni mucho menos. Faltaría más que a los 18 años consideráramos que hemos llegado al fin de algo. Desde luego no es así, lo que hemos completado ha sido una formación en el aspecto deportivo, cuyo objetivo no es otro que el de prepararnos y servir de piedra de toque para el auténtico desafío que va a ser la vida adulta en la Universidad y en el mundo laboral, donde muy pocos se van a convertir en profesionales de este deporte, y aunque tengan la oportunidad de hacerlo, posiblemente este no dure los años suficientes para poder tenerlo como fuente única de ingresos. Por ello, si algo hemos completado ahora es “el final del principio”, de esa apasionante y peligrosa aventura a la que llamamos “vida”.

En el Pabellón de la Flota, estaban citados los 4 mejores equipos en teoría de este año, es decir los 4 que habían superado al resto de competidores en la liga regular y las eliminatorias de octavos y de cuartos de final. Una vez más, durante la liga regular, el CB Murcia se había convertido en el líder de la competición y por tanto en el máximo favorito para ir al Campeonato de España, pero este año había tenido un hueso duro de roer en el Molina Basket, equipo con una plantilla con jugadores de gran calidad y talento, compensada en todos sus puestos, y pese a que los capitalinos habían vencido en las dos confrontaciones de liga, estaba a claro que a un solo partido y en campo neutral, las fuerzas iban a igualarse, y cualquiera de los dos se podría llevar el gato al agua. Completaban el cuadro de honor el Eliocroca y el Basket Cartagena, que desde luego tenían sobre el papel pocas opciones para dar la sorpresa, y estas escasas opciones pasaban por que sus contrincantes tuvieran un “die horribilis”, sorprenderlos y “robarles la cartera”.  Los de Eliocroca, un equipo muy bien trabajado, que realiza un gran trabajo defensivo, y con buen tiro exterior en algunos de sus jugadores, tras una excepcional primera vuelta en la liga regular, terminaron cuartos en esta fase, y tuvieron que superar al nada fácil CB Archena en cuartos de final. Los de Pepe García, que fueron de menos a más en la liga regular, lograron no sin sufrimiento ser terceros, y tampoco lo habían tenido fácil en cuartos de final con el CB Capuchinos, equipo al que no le gusta perderse nunca estas citas, y que pese a ser sexto en la fase regular puso las cosas extremadamente difíciles a los cartageneros. Estaba claro que tanto los departamentales como los del Valle del Guadalentín, habían cumplido sus objetivos llegando a esta final a cuatro, y todo lo que cayera en ella sería bien recibido, incluso las odiadas y dolorosas derrotas.

 

Molina Basket “93” 76 – Club Basket Cartagena 59

Semifinal junior masculina

Sábado 30 de abril 2010, 10:30 horas.

Pabellón Complejo Deportivo La Flota. Murcia.

Con este resultado, se pensará que el partido tuvo poca historia, y que los de Molina jugaron con el equipo “B “ y reservaron a sus jugadores importantes para la gran final. Nada más lejos de la realidad, aunque si es verdad que los que a la postre serían los campeones, salieron a morder y a dejar sentenciado el partido en los primeros 10 minutos, pero no lo consiguieron en absoluto. En frente, un combativo Basket Cartagena, intentaba parar como podían a jugadores con un mayor físico que el suyo, al que unen sin duda una gran técnica individual, y comenzaron además anotando un sorprendente 0-4 a su favor. No obstante la intensidad del rival seguía “in crescendo” y en seguida tuvieron que ponerse a remolque de esa máquina de hacer baloncesto que este fin de semana se ha llamado Molina Basket. Pero los cartageneros no se rindieron, y pese a que presenciaron 2 canastas seguidas con mate incluido del número 7 rival, no bajaron la intensidad defensiva y lograron parar la sangría de puntos que recibieron de los molinenses, y recuperar su poder anotador evitando que el partido se decidiera ya en el primer cuarto. Parte de la clave de que el partido guardara el interés durante este primer cuarto, fue sin duda el buen trabajo que realizaron bajo los aros, sobre todo en defensa,  atrapando el rebote, los cartageneros Nestor García, Alfonso Pérez y Benjamín Cutillas, ya que no daban segundas opciones a los de Molina. Mientras tanto, Pablo Carsellé y Sergio Martín, que completaron el quinteto inicial, intentaban imponer el ritmo del partido que más convenía a los intereses cartageneros.  Pablo como siempre, tiraba del carro de los departamentales, y sus compañeros no le iban a la zaga, por ello el parcial que reflejaba el marcador a los 6 minutos de juego era un 10-9 favorable al Molina Basket, que ya había comprendido que si quería ganar el partido lo iba a tener que luchar 40 minutos en la pista. Las rotaciones como siempre ocurre, favorecen al más poderoso, y en los últimos 3 minutos del primer cuarto los de la ciudad conservera comenzaron a poner tierra por medio aprovechando algunos fallos debajo del aro de los cartageneros, donde se permitían los contactos, y ello unido al acierto desde la línea de 6,25 hizo que a falta de un minuto los del Molina Basket llegaran a los 10 puntos de ventaja, acabando el cuarto con un 23-13, que no premió con justicia el buen trabajo de equipo que realizaron los de Pepe García.

Los de Molina siguieron dominando durante los primeros 4 minutos del segundo cuarto, consiguiendo una cómoda ventaja de 15 puntos, 30-15, que parecía ya el principio de fin de este partido. Pero los de la ciudad milenaria no se vinieron abajo,  y tras algunos reajustes defensivos, recuperaban también su poder anotador, evitando no sólo que el partido se rompiera, sino que envalentonados dejaban sólo en 6 puntos la ventaja rival al final del primer tiempo, 37-31, con un sorprendente parcial de 7-16 de los de Pepe García en los 6 minutos finales del cuarto. Los hombres de refresco de las rotaciones cartageneras Santi Soriano, Jose Guillén en la pintura y Miguel Ayala,  Mario Foncuberta y Guille Hernández en el perímetro, habían cumplido conforme habían entrado en juego con el trabajo que se les encomendaba desde el banquillo, y pese a las enormes dificultades en ataque, se había cumplido bastante bien en defensa, lo que justificaba ese parcial y mantenía vivo el partido después de los primeros 20 minutos.

Psicológicamente la clave estuvo en los dos primeros minutos del tercer cuarto donde tres triples seguidos de los de Molina, eran contrarrestados de forma insuficiente por uno de Pablo Carsellé, con lo que la desventaja cartagenera se iba de nuevo a los 12 puntos, 46-34, pero con la sensación añadida de que aunque quedaba mucho partido, nunca se iba a llegar.

No obstante sacando fuerzas de flaqueza se nivelaban de nuevo en el electrónico y en los minutos siguientes de este tercer cuarto y se volvía a poner la ventaja molinense por debajo de los 10 puntos, pero ese sobreesfuerzo se iba a pagar en los 2 últimos minutos del tercer cuarto, donde el mayor físico del Molina Basket comenzaba a ser un rodillo difícil de parar para los de Pepe García, pero aún así, sólo consiguieron 14 puntos de ventaja al final de este periodo, 56-42.

La puntilla vino en el principio del último cuarto, el 62-42 a falta de 8:01 parecía definitivo, e invitaba al descanso de los molinenses para guardar fuerzas para la gran final. Pero los cartageneros no cejaron en su empeño, y haciendo un sobreesfuerzo que sin duda iban a pagar el día siguiente en el partido por el tercer y cuarto puesto, se pusieron de nuevo a 12 puntos con posesión de balón en dos jugadas seguidas con posibilidades aún de entrar en el partido. Pero de nada valió este derroche de energías e ilusión, una rigurosa técnica pitada al banquillo cartagenero por reclamar 3 segundos en la zona del equipo molinense dio al traste con cualquier intento de remontada, Molina se iba de nuevo con un parcial de 0-4 a los 16 puntos de ventaja y a falta de dos minutos sentenciaba, esta vez si, el partido.

Sin duda ganó el mejor, y si no que se lo pregunten al CB Murcia, que al día siguiente sufrió en la gran final el gran juego de los molinenses, pero creo que es digno de elogio el gran esfuerzo y el derroche de ganas y sacrificio que mostraron los cartageneros, que además demostraron que saben jugar a esto, y que por supuesto, dejando al margen sus individualidades, esta temporada ha habido un grupo muy unido de chavales que han buscado el bien del grupo y el juego en equipo, ya sea en el banquillo o en la pista, aportando como debe ser y sin protestar, el papel que se les asignaba por el entrenador, con una gran labor anónima que no se ve desde la grada, pero que sin duda se nota cuando los vemos juntos disfrutando de este deporte. Desde luego, para conseguir esta unión hay que contar con la calidad humana de un equipo técnico que ha estado a la altura de las circunstancias y que nos ha permitido vivir y disfrutar de una gran temporada. Sin duda el cuarto puesto final sabe un poco amargo, por que se hicieron esfuerzos y méritos para al menos ser terceros, pero en el deporte de categorías base no todo se reduce a lograr metas deportivas, hay una faceta que a veces se nos olvida o queda postergada a un segundo plano, que es formarte como persona y progresar en el deporte que has elegido, y en ese aspecto, yo como padre de uno de los jugadores de este equipo, estoy más que satisfecho con el trabajo que se ha realizado esta temporada y pienso disfrutar de este cuarto puesto regional dándole la importancia que merece, al fin al cabo, el Molina Basket 93  fue el flamante “Campeón Regional” y fue el que nos impidió llegar más arriba, y debemos de estar orgullosos de haberles puesto las cosas lo más difícil posible. Al final como los soldados del séptimo de caballería a las ordenes del General Custer en la batalla de “Little Big Horn”, nuestros jugadores nunca se rindieron y “perdieron con las botas puestas” , sin arrojar la toalla en ningún momento.

Bueno, no quiero alargar más esta entrada, y por tanto dejaré para otro “post” el partido del tercer y cuarto puesto disputado ante Eliocroca, y los comentarios sobre la gran final que volvimos a ver, al igual que ocurrió hace 2 años en la categoría cadete, entre el CB Murcia y el Molina Basket, aunque esta vez los “piolines” del ADM se habían transformado en “águilas” del Molina Basket, que no dieron tregua a un luchador CB Murcia, que al final tuvo que ceder ante el mejor baloncesto de los molinenses.

Molina Basket 93 campeón junior 2010-2011

Nuestra más sincera enhorabuena al campeón, Molina Basket 93, por vuestro triunfo y el trabajo realizado

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comentarios
  1. Francisco dice:

    Lo importante es que no hayan roto las equipaciones, porque con esto de la crisis me parece que son las que van a llevar los del 97 :-). Bueno ya en serio, ENHORABUENA a todos por la temporada.

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