Archivos para octubre, 2011

Arx Asdrubalis

Publicado: octubre 16, 2011 en Opinión

“La ciudadela de Asdrúbal” (Arx Asrubalis), es una de las 5 colinas donde se asienta nuestra milenaria ciudad, y un mirador incomparable donde contemplar el escenario de nuestra bahía y las edificaciones de la amurallada ciudad que refundó el general cartaginés en el siglo III AC. Este semana se ha abierto al público el Parque del Molinete, asentado en esta histórica colina, donde dicen algunos historiadores, como Polibio, que se encontraba el “Palacio de Asdrúbal”. Como podemos leer en su Historia Universal (lib. 10, 9.8-12.1), escribe el historiador:

“El centro de la ciudad está en hondo. Por el lado de mediodía tiene una entrada llana viniendo del mar, pero por las partes restantes está rodeada de colinas, dos altas y escabrosas y las otras tres mucho más bajas, aunque están llenas de cavernas y malos pasos. De éstas, la mayor está al oriente, se extiende hasta el mar y sobre ella se extiende el monte de Esculapio. Hacia el occidente le corresponde otra de igual situación sobre el que está fundado un magnífico palacio, obra según dicen de Asdrúbal, cuando afectaba la monarquía”

Fue ya en el siglo XV cuando el cerro pasó a denominarse El Molinete, debido a la construcción en él de varios molinos de viento, dos de los cuales todavía se conservan hoy en día, y le proporcionan la típica imagen a este lugar que sin duda sirvió de escenario a momentos históricos de nuestra ciudad.

Durante la época romana, el cerro fue la auténtica acrópolis de Carthago Nova, y es de destacar la construcción de varios templos religiosos en esta colina, destacando entre ellos, el Templo Capitolino. Fue muchos siglos más tarde, en el XIX, cuando la ciudad comenzó a crecer a las espaldas de la colina, y cuando comienza a agruparse en sus calles un tipo de población marginal, siendo entonces cuando llega su máximo esplendor como “barrio alegre” de Cartagena. Pero posteriormente se fue transformando en un barrio pobre, caracterizado por calles estrechas y sinuosas donde proliferaban numerosas tabernas, y que acabaría convirtiéndose en el “barrio chino” de la ciudad portuaria.

La construcción de este bonito parque, digno de visitar, ha hecho pasar ya la historia de la ciudad, calles como la de Borregueros, Malacapa, San Cristóbal del Molinete, Cuesta del Maestro Francés, etc., y han transformado de nuevo este lugar en un sitio emblemático de la ciudad, convirtiéndolo en un bello mirador que rivaliza con el situado en el Parque Torres, en la llamada Colina de Esculapio, y que seguro que será la admiración de todos los que nos visitan.

Pero bueno, dejemos a un lado la historia de la ciudad, y hablemos del otro tema que centra el título de este blog, el basket. Con el mes de octubre pasando su ecuador y con un verano que se resiste a marcharse, se llegaba a la primera jornada oficial del baloncesto cadete en nuestra región. Tocaba desplazarse a la capital de la región, a un bien cuidado, aunque ya entrado en años, Pabellón del Colegio Maristas-La Fuensanta, para medirse con el equipo local, “Maristas Grupo Generala”.

Maristas Grupo Generala 52 – Club Basket Cartagena 79

Jornada 1, liga regular cadete masculina

Sábado 15 de octubre 2011, 11:00 horas.

 

Ni jugar fuera de casa, ni los nervios del primer partido, ni el juego lento y previsible de muchas fases del encuentro, ni la enorme cantidad de errores no forzados, ni la lesión de un base al principio del primer cuarto, ni la defensa rival en zona casi debajo del aro, ni el juego rudo dentro de la pintura y ni la presión a toda la pista a la desesperada del contrario cuando el partido que agonizaba ya se les había escapado, pues nada de eso, pudo al final  impedir la primera victoria del equipo cadete masculino del 96 del Basket Cartagena. Que “el resultado fue lo único positivo”, aunque suene a tópico y a exageración, y no sea cierto del todo, posiblemente es lo que mejor define este primer encuentro oficial del “CBC-96” en la liga cadete masculina que organiza la FBRM. Que todo ello sea normal y habitual en los partidos inaugurales, no debe de servir de excusa para estar satisfechos, pero como no hay mal que por bien no venga, estoy seguro que este partido les ha venido muy bien a los pupilos de Primi Abad, para ir aceptando y asimilando la presión que supone ser uno de los equipos aspirantes con muchas posibilidades de poder estar en la final a cuatro.

Por tanto tenemos que tener presente, que si este equipo quiere tener posibilidades de derrotar al resto de los favoritos que aspiran a esa final, no puede regalar 2 cuartos del partido al rival, y jugar cohibidos y nerviosos durante los mismos, por bien que se jueguen los otros 2 periodos. Pero pese a estos altibajos, lo que decantó al final el partido para los de Primi, fue la intensidad defensiva que a ráfagas mostraron los cartageneros. Fue Jesús, en las postrimerías del primer cuarto, el que mostró a sus compañeros cual era el camino que tenían que seguir para remontar el parcial de 8-2 que campaba por aquel entonces en el marcador, y que sembraba las dudas sobre cual sería el desenlace final del partido. Gracias a esa intensidad defensiva que contagió al resto del equipo,  sirvió para coger la serenidad que se necesitaba en el ataque, y donde los dos debutantes en el equipo, Cristian & Cristian, consiguieron comenzar a romper el muro que los locales habían colocado delante del aro.

No obstante, era evidente que los recursos de ambos equipos no eran los mismos, y pese al mal partido visitante, todos los que nos desplazamos al bien cuidado Pabellón del Colegio de Maristas la Fuensanta, esperábamos que la balanza iba a terminar cayendo más tarde o más temprano del lado cartagenero. Se pudo encarrilar el partido en el segundo cuarto y dejarlo sentenciado antes del descanso, pero varios errores seguidos de los departamentales, algunos de ellos no forzados, hicieron que la ventaja visitante fuera sólo de 9 puntos tras los primeros 20 minutos. Y en el tercer cuarto el partido se volvía a  igualar tras 4 triples locales, y errores defensivos  de principiantes de los cartageneros, que una y otra vez se quedaban “enganchados” en los bloqueos indirectos. No obstante, se mantenía el tipo a base de tiros libres y algunos rebotes en ataque, aunque la mayoría de las veces no terminaran en canasta. Maristas se envalentonaba a golpe de triple y se acercó a 1 punto, pero no pudo ponerse por delante, con lo que la remontada resultaba incompleta. Al final de este periodo, el 40-44 del marcador dejaba el partido abierto, aunque impresionaba que el desgaste local  acabaría por pasarles factura.

Y así fue, sin hacer nada extraordinario por parte de los de Primitivo Abad, se taparon los agujeros en defensa, se defendieron mejor los bloqueos y se cerró el tiro exterior, y entonces a los locales se les hizo de noche. Y lo que pasa, cuando defiendo bien, mejoro en ataque, estoy más tranquilo frente al aro y aumenta mi porcentaje de acierto. La ventaja enseguida superaría los 10 puntos en este último cuarto, y cada vez les quedaban menos minutos a los locales para intentar “la hombrada”. De nada les sirvió presionar a toda la pista, ni aumentar un punto más la intensidad en el juego, ya que sólo algunos despistes ocasionales visitantes evitaron que la ventaja fuera mayor al final del partido.

Ganó el favorito sobre el papel, pero desde luego sin jugar bien y con demasiados errores, sólo excusables por tratarse del primer partido y disputarlo fuera de casa. No obstante hubieron cosas muy positivas en los pupilos de Primitivo Abad. Los jugadores del CBC-96 mostraron carácter y no se arrugaron cuando pintaron bastos y más apretaba el equipo de Maristas, y pese a algunas lagunas, se tiró con decisión desde la línea de 3 y se luchó por cada rebote en ataque y en defensa. También fue positivo la unión que mostró el grupo en los momentos difíciles, los gritos de ánimo que se oían desde el banquillo, y lo bien que han encajado en el grupo los dos debutantes procedentes del CB Torre Pacheco, a los que apenas se les notó que era su primer partido con la camiseta azul del Basket.  Por otra parte, me gustó de Maristas el sacrificio y el orden defensivo de sus hombres, donde todos se  implican, y un tiro exterior que deberán vigilar y tapar los equipos que visiten este Pabellón.

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A tan sólo un par de días para abrir el telón de la categoría cadete, acabamos de celebrar el día que el calendario dedica a la Virgen del Pilar, donde la tradición cristiana nos trae el recuerdo de una columna de jade, más tarde conocida como “El Pilar”, donde se le apareció la Virgen María al Apóstol Santiago en la entonces “Caesar Augusta”, más tarde Zaragoza, para pedirle que regresara lo antes posible a Jerusalén, dado que el día de su Asunción estaba cercano y quería estar rodeada por los Apóstoles que acompañaron a Jesús en su predicación. Acerca de esa columna, otra vez leyenda y tradición se unen, para asegurar que sobre ella se edificó una pequeña capilla de adobe, sobre la que más tarde se construyó la actual Basílica, que además del nombre, aún conserva el citado “pilar” de la aparición mariana.

Es evidente que cualquier construcción que se precie, y que pretenda perdurar durante muchos años, debe de tener buenos cimientos. Pero si además la apoyamos en un buen “pilar”, un “pilar” que además de tener una composición que le de la fortaleza necesaria para aguantar cualquier estructura, por pesada que sea, tenga además un significado para las personas que tengan que usarla, ese lugar estará llamado a pasar a la historia.

Este soleado y caluroso 12 de octubre en nuestra milenaria ciudad, también nos recuerda, que aquel Apóstol al que se le apareció  la Virgen, bien pudo haber llegado a la Hispania romana a través de nuestro puerto, y haber desembarcado por el lugar que actualmente ocupa el barrio pescador de Santa Lucía. “La isla”, como gustan llamarla los que allí viven, disputa este honor a la amurallada Tarraco y a las costas gallegas.

Cuentan los historiadores, aunque muchos no se ponen de acuerdo, que el hermano de Juan el Evangelista, Santiago el Mayor, fue el encargado de predicar la “Buena Nueva” en  la Península Ibérica. Pero hasta hoy en día, aún persiste la controversia  sobre si existió o no esta actividad evangelizadora del Apóstol Santiago en nuestras tierras,  y también por el lugar por donde habría llegado a pisar por primera vez la Hispania romana. Son, como hemos dicho anteriormente, 3 los lugares que se disputan ese privilegio, uno sería la Gallaecia, a la que habría llegado tras cruzar el estrecho y bordear la costa portuguesa, hasta traspasar las Columnas de Hércules. El segundo lugar, es la amurallada Tarraco la que reclama este honor, y de donde partiría después el apóstol siguiendo por el valle del Ebro hasta llegar a la vía romana que recorría las estribaciones de la Cordillera Cantábrica y que acababa en la actual La Coruña. Por último, la tradición habla de una tercera posibilidad, en ella Santiago desembarcó en Carthago Nova, el importante puerto de la antigua Hispania, y lo hizo por el lugar que actualmente ocupa el barrio pescador de Santa Lucía, y desde allí partiría hacia el norte de la península para cumplir la misión que el Espíritu Santo había encomendado a los Apóstoles. Está claro, que a nosotros, nos gusta mucho más esta última versión, nada disparatada y bastante lógica, dada la importancia estratégica y comercial que por aquella época ya tenía nuestra ciudad durante la dominación romana.

Dejemos a un lado la historia y la religión, y hablemos un poquito de baloncesto y de esos ya famosos “pilares del baloncesto”. Por azar, hace unos días me encontré unas fotos, que quizás puedan mostrar “el pilar” donde se empezó a construir hace unos 6 años el actual equipo cadete del Basket Cartagena 96. Corría el año 2005 DC,  y el ya extinto CAB Cartagena federaba un equipo benjamín donde podemos ver entre los 10 niños que formaban aquel equipo, a 4 integrantes de la actual plantilla del CBC-96, y a otro, que por desgracia para nosotros y por suerte para el CB Murcia, decidió marcharse 3 años más tarde al club capitalino. Ese equipo que por aquél entonces comenzó practicando el “aerobasket” y que dirigía Cari Sancho, con Chelo  Baillo de segundo entrenador y Loli Martínez de delegada de equipo, demuestra a las claras a que edad debemos empezar a poner el “pilar” a partir del que surgirán nuestros equipos. Al contrario que le pasa al CB Murcia, los jugadores que nos llegarán de fuera no serán muchos, y deberán de encajar en la estructura que se haya creado. Si esta estructura era buena, seguro que esas incorporaciones se adaptarán a nuestros planes y el equipo crecerá. Si no hay estructura o esta es deficiente, aquello se convertirá en un popurrí y en un batiburrillo, donde será difícil predecir resultados.

Creo que el CAB Cartagena ya nos marcó entonces la edad desde donde debemos de empezar a construir un equipo de baloncesto, y el Basket Cartagena pese a los altibajos generacionales, que por otra parte son lógicos, también ha  intentado seguir por el mismo camino, pese a que aún no hayamos recogido los frutos.

Pero no pretendo hablar de las dificultades del pasado, si no de los planes del futuro. Indicar, en mi opinión, donde debemos iniciar nuestro trabajo para formar un buen equipo que aspire a formar buenos jugadores, y si es posible, y el tiempo no lo impide, a alcanzar la esquiva y pasajera gloria deportiva. Es evidente que de esos 10 jugadores masculinos que aparecían en la foto, menos del 50% han llegado como jugadores federados a categoría cadete en el mismo equipo que empezaron, y posiblemente aún les quede como mínimo 2 años más de junior para seguir juntos. A ellos, se le han unido durante el camino nuevas incorporaciones, algunas de ellas de otros equipos como el de Franciscanos, otras de niños que hicieron las pruebas a principio de temporada, y este año 2 jugadores que jugaron la temporada anterior con el CB Torre Pacheco. El resultado de todo ello lo veremos esta temporada y en las 2 siguientes, pero tenemos fundadas esperanzas que sea cual sea el resultado deportivo alcanzado, seguro que el esfuerzo realizado habrá merecido la pena.

También es evidente, y debemos de reconocerlo desde este blog, que la Escuela de Baloncesto Salesianos Cartagena, también sigue una política parecida basada en las mismas premisas, y lleva ya muchos años volcada con las escuelas de baloncesto en los colegios y con los equipos benjamines y alevines. Sus resultados, inferiores en lo deportivo a los de sus vecinos del Basket Cartagena, son iguales de dignos ya que es un club que cuenta con un mayor hándicap de instalaciones y dispone de un menor presupuesto para alcanzar sus objetivos.

Desde luego no es tiempo de desanimarse, si no de seguir en la brecha y en la lucha. La ciudad es lo suficientemente grande para 2 clubes, y posiblemente para alguno más, y si en ocasiones nos quejamos de falta de jugadores, puede ser que quizás no los busquemos de la forma adecuada, o no sepamos transmitir cuales son los valores de nuestros clubes y que pueden esperar aquellos que quieran pertenecer a ellos.

En mi humilde opinión, los planes son los correctos, y ambas directivas conocen donde se debe de trabajar para mejorar en el futuro. Los problemas siempre surgirán en que las ordenes de la cúpula, representadas por los directores deportivos, sean bien ejecutadas por los equipos técnicos en todas las categorías, y evitar que cada equipo haga la guerra por su cuenta. Las miradas hay que tenerlas a largo plazo, y tener paciencia. Si hacemos nuestro trabajo bien, los resultados acabarán llegando.

Como hemos dicho al principio, el telón está a punto de subir en la categoría cadete, desde este blog deseamos mucha suerte a los 4 equipos cartageneros, EBS96, EBS97, CBC96 y CBC97 que forman parte de esta categoría, y sea cual sea el resultado que obtengamos al final de la temporada, todos sus integrantes se diviertan jugando al baloncesto, lo verdaderamente importante.