La delgada línea roja

Publicado: mayo 16, 2012 en Opinión
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En muchísima ocasiones en esta vida, cosas tan antagónicas como el bien y el mal, el éxito y el fracaso, el amor y el odio, conviven y se enfrentan a diario, separados solamente por una imaginaria y delgadísima línea roja, que teóricamente las divide. Una frontera casi imperceptible entre 2 mundos diametralmente opuestos, completamente distintos, y que los seres humanos solemos cruzar con frecuencia y sin darnos cuenta en uno u en otro sentido.

De héroe a villano, de la vida a la muerte, de la luz a las tinieblas, … continuamente pasamos de un sitio a otro , y nada existe que permanezca siempre en el mismo lado.

Este fin de semana, en el Pabellón Cabezo Beaza de Cartagena vivimos la final cadete masculina, y en sus partidos vivimos situaciones capaces de atravesar esa delgada línea roja que separa la victoria de la derrota, y que nos hace pasar de lo que podría haber sido un gran éxito, a un doloroso fracaso, o a la inversa.

Como a veces es bueno empezar por el final, podemos ver un ejemplo de esa imaginaria línea roja en la foto del último segundo del partido de la gran final, que coronó al equipo del CB Capuchinos como campeón de la categoría por un solo punto de ventaja. En la foto un jugador del CB Murcia opta por lanzar un tiro triple, quizás por temor a que sonara la bocina final antes del lanzamiento, dado que tenía a 2 compañeros sin marca cerca del aro a los que pudo asistir, mientras en el banquillo del equipo de Capuchinos algunos gritan al cielo para no perder en 1 sólo segundo lo que habían ganado en los restantes 39 minutos con 59 segundos. Al final, el tiro no entraría y los jugadores del CB Murcia se sumergían  en la amargura de la derrota, mientras que los jugadores y afición de Capuchinos rozaban el cielo, tras el no acierto del rival en el último segundo. Entre ambos sentimientos y estados de ánimo una imaginaria y delgada línea roja se dibujaba en la pista.

Indudablemente muchos me diréis que si ese balón hubiera entrado y Capuchinos hubiera perdido, el gran partido que jugaron haría que la derrota no se considerara por su afición como un fracaso. Todo es discutible, pero nos guste o no, la historia sólo recuerda a los campeones, y ser segundos o terceros, por mucho que queramos valorarlo y elogiarlo, nunca contabiliza como éxito, y en resumidas cuentas, habitualmente no vale para nada, salvo para guardar una copa en tus vitrinas que te recuerden el fracaso y lo cerca que estuviste de conseguir la gloria.

Por el contrario, aunque juegues pésimo, aunque te aproveches de errores del rival o de errores arbitrales, al fin y al cabo todos somos humanos, si al final ganas, la gente dirá que tuviste la suerte de los campeones y que pese a quien le pese, tu has alcanzado tus objetivos y has sido un justo ganador, y aunque quede la sombra de una duda, el tiempo no tardará en borrarla.

En este caso, y en mi opinión, los hados favorecieron al que mejor jugó, al equipo que mejor supo rentabilizar sus virtudes y disimular sus carencias, y pese a todo ello estuvieron al borde de no traspasar esa delgada línea roja que los llevó al triunfo.

Un par de hora antes, también vivimos en el partido por el tercer y cuarto puesto, otro ejemplo de lo delgada que puede llegar a ser la línea que separa la apatía y el desacierto, de la garra y de la fe en la victoria, y vimos como un equipo sumido en un terrible bache anímico, el Club Basket Cartagena 96, sin intensidad en su juego y que perdía de 29 puntos en los primeros minutos del tercer cuarto frente al Molina Basket, se transformaba en unos pocos segundos en un equipo con confianza y con hambre de triunfo, y minutos después acababa ganando el partido de 5 puntos, alcanzando el tercer puesto de la final.

Pero no quiero convertir esta entrada en una crónica más de la final, ya ha habido opiniones de gente que entiende más que yo de baloncesto que las ha hecho. Quiero hablar de sentimientos y de emociones, de esos sentimientos y emociones que manan cuando vemos jugar a nuestro equipo, y que a veces nos apasionan en exceso, sobre todo si al equipo al que seguimos y apoyamos juega alguno de nuestros hijos.

Es evidente que todos queremos ser objetivos cuando escribimos sobre este deporte, seamos aficionados, técnicos o padres de jugadores, y razonamos nuestras opiniones con hechos más o menos objetivos que suceden durante los partidos. Pero en el baloncesto en las categoría de base, siempre hay una pregunta que en mi opinión es bueno que nos hagamos y que respondamos sinceramente, sobre todo como padres, ya que el jugador a esas edades está formando su personalidad y tampoco es bueno que le calentemos la cabeza con cuestiones filosóficas. ¿Por qué queremos que nuestro hijo juegue al baloncesto en un equipo federado?

Llegar a ser jugador profesional, jugar en la NBA y vivir de este deporte, parece más un delirio de grandeza que una respuesta lógica, y aunque ello forme parte de nuestros legítimos sueños, “los sueños, sueños son”, como dijo hace tiempo un dramaturgo que tenía el nombre de un base de la selección española y de los Toronto Raptors.

Pues bien, dejando a un lado los sueños, surgen respuestas lógicas y coherentes como las que se forme como persona, que aprenda disciplina y trabajo en equipo, o mientras que hace deporte no piensa en otras cosas, etc. Pero a todas ellas, sea la que sea, se le debería añadir otra: ¡que se divierta! Divertirse entrenando y haciendo deporte de competición, es algo en mi opinión, fundamental, y al fin y al cabo un objetivo irrenunciable, que en el momento que se pierda, obligaría a dejar de practicar ese deporte.

A todos nos gusta ganar, y ganar es también el objetivo de cualquier deportista de competición, pero ojo, no debe ser el ÚNICO objetivo, estamos hablando de deporte base, y jugadores que se están formando como personas, y que pagarán los errores del presente con frustraciones y fracasos el día de mañana.

Todos los que seguimos al Basket Cartagena 96 nos sentíamos tremendamente tristes el sábado 12 de mayo tras perder la semifinal con Capuchinos, sobre todo por que nuestro juego fue gris y sin garra, y por que los jugadores no pudieron demostrar lo que llevan dentro y han aprendido durante estos años. Pese a ello, nuestro rival y verdugo, que a la postre fue el campeón, sólo tenía 3 puntos de ventaja cuando se inició el último cuarto, y unos minutos de inspiración de los que vimos al día siguiente en el partido frente a Molina por el tercer puesto, hubieran bastado para la victoria cartagenera y haber cambiado la historia de la final.

Tampoco sería justo calificar de éxito sin precedente nuestra actual temporada, estamos donde estamos, terceros, muy cerca de los 2 primeros clasificados, pero con mucho trabajo por delante si queremos derrotarlos algún día, y 2 años de junior donde pueden cambiar mucho las cosas. Yo desde luego no seré de los que tiran la toalla, y aunque la corona de campeón sigua sin ser el objetivo principal de un equipo base, estoy seguro que dentro de 2 años este equipo volverá a luchar por ella.

Resumiendo, para bien o para mal, la etapa cadete es ya historia, mirar atrás deberá servir para aprender de los errores, pero nunca para lamentarnos de las oportunidades perdidas, al fin y al cabo la línea roja seguirá siendo en los próximos años muy delgada y fácil de atravesar, si trabajamos con ganas y con fe.

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comentarios
  1. Jesus dice:

    Excelente entrada, Alfonso, como de costumbre, hablas con mesura y sabiduria, practicamente suscribiria todas y cada una de tus palabras, pero dentro de la coctelera que conforma el deporte de base federado, es un pilar fundamental el objetivo de la mejora en todos sus ámbitos, pero cuando de competición se trata, la mejora de los resultados deportivos cobra gran relevancia.

    Mirar atrás, no creo que sea ni malo ni bueno, simplemente te aporta información, muy útil casi siempre, si se sabe utilizar, y el lamento por otra parte es algo consustancial al ser humano, y ay de aquel que no se lamente nunca de nada, por que pierde toda su credibilidad.

    Considero muy acertada tu apreciación sobre la tristeza del sabado 12 de Mayo, pero no por el resultado final del partido, sino “por que nuestro juego fue gris y sin garra” y “por que los jugadores no pudieron demostrar lo que llevan dentro y han aprendido durante estos años”, Ahí es donde yo me haria la pregunta, ¿porque el grupo no cruzo la delgada linea roja?

    Como padre y como seguidor, sigo pensando que lo hemos tenido ahí, y no hemos sabido cogerlo, pero esto no deja de ser una opinión, sin ninguna otra pretensión, salvo la del respeto que a toda opinión se le debe.

    Alfonso, debo confesarte que con toda mi consideración hacia el actual equipo, y sin menospreciar nada ni a nadie, a mi se me sigue erizando el vello, cuando recuerdo aquella semifinal del 23 de mayo de 2010, y en el fondo creo que a ti te ocurre lo mismo.

    Gracias.

    • cartagenabasket dice:

      Gracias Jesús por tu comentario.
      Creo que coincidimos en lo básico, que es lo importante, los matices son personales, y está claro que cada uno puede ver las cosas diferentes.
      En cuanto al lamento, que es algo muy humano, a veces es bueno recordar alguna frase como esta:
      “Si lloras por haber perdido el sol, las lagrimas no te dejarán ver las estrellas”
      Rabindranath TAGORE
      Ah!!! se me olvidaba, efectivamente recuerdo aquella enorme semifinal de hace 2 años, la que tuve suerte de vivirla además en el banquillo, con sufrimiento sobreañadido, y es esta una de las razones por las que sigo creyendo en este equipo.
      Un saludo

  2. Aquiles dice:

    Se que es dificil decirlo a toro pasado , pero sobre este equipo muchos pusieron la presión (por su fantastico potencial) de ser capaz de derrotar a cualquiera y optar a todo , creo que hay que estar orgullosos del trabajo realizado a lo largo del año …con una progresión muy positiva (solo hay que comparar los resultados de los partidos de la primera vuelta con los de la 2ª).

    Jugaron su semifinal y la pelearon hasta el último momento contra el equipo que a la postre resulto campeón , ni un pero …al esfuerzo de nuestros chicos que una y otra vez remontaban y demostraban que ellos tambien tenían que decir algo en la “FINAL a 4” y no eran meros “convidados de piedra” , sino actores principales del evento.

    Sin embargo…
    … eché de menos , que todos los jugadores del equipo participaran en esta fiesta del baloncesto … aunque fuera minimamente , algún pequeño relevo de los jugadores que teniamos sentados en el banquillo hubiera sido suficiente para su moral …y la del EQUIPO.

  3. nenecruz dice:

    Me alegro del resultado de la final porque la alternancia va en beneficio de este deporte; pero me alegro sobre todo por un jugador; Guillermo González, jugador que el año pasado militaba en el C.B Murcia 96, equipo que con su participación habría ganado, con toda seguridad, este trofeo; pero que en una decisión sin precedentes, decidió enrolarse en un Capuchinos al que ha hecho campeón de liga.

    • maldonado dice:

      Precedentes sí han existido y sin ir más lejos además tb del 96, el primero fué Vacas seguido de Edu y Guille. Los tres buenos jugadores.

  4. Un espectador imparcial dice:

    Aquiles :

    Sólo diré a tu comentario una palabra:

    TOUCHÉ

    en tu último parrafo aciertas de pleno, en toda fiesta que se precie, es vital el disfrute de todos y cada uno de los invitados, ya que la totalidad han trabajdo durante toda la temporada en pos de un objetivo, y como menciona el autor de la entrada, tratandose de baloncesto de formación, ganar no debe ser el ÚNICO objetivo, y si la educación en valores, que les ayudará durante el resto de sus vidas, pero algunos no pudieron saborear nisiquiera un poquito el dulce por el que habian trabajado todo un año.

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