¡Anda que “tas lusío”!

Publicado: julio 16, 2012 en Opinión

Pues si, como se dice por aquí, en la tierra del “pico esquina”, nos hemos “lusío”, después de que los chicos del senior dieran una lección de profesionalidad y entrega a los colores que defienden consiguiendo el ascenso con todas las de la ley a liga EBA, a día de hoy seguimos sin haber confirmado ese justo y merecido ascenso, y nuestra inscripción en esa liga, con el aval monetario que ello conlleva, no se ha depositado aún y va camino de ser algo más que una misión imposible.

Está claro, que si excluimos a jugadores y equipo técnico, es más que posible que los demás estamentos no hemos sabido estar a la altura de las circunstancias, y con nuestra impotencia y falta de imaginación estamos dejando pasar la oportunidad de poder militar la próxima temporada en liga EBA con un equipo joven, canterano y con muchas posibilidades de progresión, y de llegar algún día a la aún lejana liga LEB.

Por una parte tendríamos a un Ayuntamiento de Cartagena sumergido de lleno en los recortes presupuestarios, que además de una protocolaria recepción oficial para hacerse la foto con motivo del ascenso deportivo, poco le ha aportado a un club que ha defendido y exportado el nombre de nuestra ciudad en los pabellones de nuestra Región y en los de la Comunidad Valenciana. Entendemos que con lo que está cayendo no está el horno para bollos, y que las ayudas directas son imposibles, pero uno siempre espera algo más de apoyo, aunque sea sólo solidario, por parte del consistorio de la ciudad a la que representas. Sabiendo además, que desde su creación, el Club Basket Cartagena, se ha comportado como un club serio y saneado económicamente, con un proyecto ambicioso basado en la cantera, y con la posibilidad de que si alguna vez logramos inaugurar el tan deseado Palacio de los Deportes, podría convertirise en un equipo que podría usar con garantías y de forma decorosa esas instalaciones, dando la talla a nivel nacional, y siendo capaz de arrastrar a sus gradas a la sufrida, y deseosa de resurgir de sus cenizas, afición cartagenera.

Tampoco los aficionados al baloncesto y los socios, entre los que me incluyo,  hemos estado a la altura de las circunstancias, y nos hemos limitado a permanecer “achantaos”, esperando que los que dirigen encontraran los dineros y los patrocinadores que cualquier club de categoría nacional que se precie y que tenga aspiraciones, debería de tener. Hemos animado poco, y tampoco nos hemos sacrificado ni hemos querido implicarnos en el proyecto actual, lo que ha impedido que creciera más la masa social con la que actualmente cuenta el club. Está claro que si queremos que alguien invierta un duro, ya que la peseta puede volver por sus fueros, le tenemos que demostrar que el baloncesto en Cartagena está vivo y coleando, y que debe ser después del futbol, el deporte que más dinero y aficionados mueva en la ciudad. A nadie le gusta tirar los euros a la calle, y nadie quiere invertir en un deporte que solo es capaz de reunir a algo más de 50 aficionados un fin de semana para ver un partido. Si no “espabilamos” nos vamos a ir como el “gallico de Amorós”, sin plumas y cacareando, eso si diciendo que la culpa la tienen los demás y que “por hache o por be” siempre nos pasa lo mismo.

Por supuesto,  y puestos a ser algo “bordesicos”, tenemos que hablar de la Directiva, responsable al fin y al cabo de lo bueno y de lo malo. Por un lado, es de justicia felicitarlos por el éxito de haber apostado por un equipo pleno de juventud y con muchos  cartageneros en sus filas, que ha conseguido el deseado ascenso y confiar en un hombre de la casa, como lo es Pepe García, que ha puesto todo sus conocimientos y su corazón en conseguir esa meta. Pero una vez conseguida la meta del ascenso, es evidente que también tendrá que asumir su parte de culpa si el equipo no puede estar el año que viene disputando sus partidos en la liga EBA, ya que no solo de cuentas claras y economía saneada vive el hombre. Tiempos muy duros y de incertidumbre han impedido que las empresas cartageneras respondan a su llamamiento, pero al menos desde fuera de la sala de reuniones, da la sensación de que ha habido poca capacidad de maniobra e imaginación para vender nuestro producto, y para poder financiar el proyecto al que representamos y en el que se supone que creemos. Generar confianza a los socios, aficionados, políticos, empresarios, etc., es algo ineludible y que estamos obligados a conseguir, y en el caso de que al final sea materialmente imposible, habrá que preguntarse cuales pudieron ser los motivos, y que se podría hacer en un futuro inmediato para que esto no vuelva a ocurrir.

Por último, las empresas cartageneras, sumidas en la misma crisis que el resto de la sociedad, tampoco han dado ese paso para apoyar a este deporte, y han optado por la socorrida frase de “vuelva usted mañana”. Está claro que los patrocinadores no crecen debajo de las piedras, y menos aún con esta crisis económica generadora de paro y de miedo por el futuro inmediato que nos espera.  Pero hay que buscar las soluciones, sobre todo si somos los que llevamos el timón, y a falta de dinero procedente de las empresas que trabajan en nuestra ciudad, habría que valorar mucho otras opciones que en tiempo de bonanza económica serían muy polémicas y generadoras de tensiones, pero quizás aunque arriesgasdas siempre podrían ser mejor que el condenarnos a mantener la misma categoría que teníamos el año pasado y tirar un ascenso deportivo por la borda.

El saber escuchar estas opciones y buscar las “tormentas de ideas” quizás puedan abrir líneas nuevas de trabajo, y podrían ser nuestras únicas opciones para despejar el futuro. Seguir sentados y lamentando la poca implicación de sociedad, empresas e instituciones, por muy razonable y justo que sea, y por mucho que creamos que hemos trabajado, nos va a condenar a seguir donde estábamos y a perder la ilusión que creíamos haber recuperado la temporada pasada.

Cuando llegue septiembre, poder mirar a la cara y a los ojos de los jugadores de las bases, empezando por los benjamines y acabando por los junior, y mostrarles un equipo senior de referencia en el que puedan aspirar a jugar cuando crezcan, es nuestra obligación y nuestra responsabilidad, en cambio, ofrecerles un equipo que económicamente solo puede aspirar a jugar en categoría Autonómica o en Primera Nacional, son objetivos poco ambiciosos para un club que representa a una gran ciudad como lo es Cartagena.

Todo no está perdido, y se han hecho algunas cosas bien, es indudable, pero el realismo no lo podemos transformar en conformismo y pesimismo a la hora de mirar y afrontar el futuro, si lo hacemos, ese crudo realismo se convertirá en una barrera infranqueable que nunca vamos a poder cruzar. Generar ilusión, aunque a veces sea con alguna que otra mentirijilla piadosa, en ocasiones hasta puede resultar útil y necesario, si al final encontramos ese estímulo que nos haga crecer como institución y como afición. Nada es imposible si creemos en ello.

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