Este baloncesto es una ruina
Repasando estos días los distintos blogs sobre baloncesto de la Región, hay un interesante post en “Murcia Basket”, donde enumera los problemas económicos por los que atraviesan algunos clubes murcianos que tienen equipos en categoría nacional, empezando por el todopoderoso CB Murcia de ACB (de momento), y acabando por los equipos que militan en LEB y EBA. En esa situación, si exceptuamos al recién ascendido Begastri, el resto de equipos tienen distintos problemas económicos que les hace peligrar en las categorías donde militan.
Es normal, que cuando se detecta un problema, se analice la situación actual y se empleen para ello diversas herramientas que puedan aportar información de lo que ocurre y porqué ocurre. Dado que es evidente que estos problemas no afecta a un sólo club, sino que prácticamente nadie se libra, podemos deducir que la situación actual no puede ser fruto de la casualidad, ni de la mala gestión económica de unos pocos desaprensivos que sólo han querido tener notoriedad con el baloncesto o sacar provecho económico de su cargo directivo. Aunque alguno de vosotros me podría decir que lo malo abunda, me niego a creer que todos los clubes de baloncesto de nuestra Región estén dirigidos por incompetentes o por desaprensivos. Por tanto, algo debe de pasar, que además es común para todos, dado que a un nivel o a otro, son muy pocos los que se libran.
Por ello, no sería descabellado, intentar aclarar esta complicada y multifactorial situación con una herramienta que intente simplificar el problema, y para ello podría ser una buena idea usar “la navaja de Ockham”.
Guillermo de Ockham, un fraile franciscano del siglo XIV, que nada tiene que ver con el futbolero franciscano padre Turpín, que recientemente ha participado con gran éxito en la campaña de captación de socios del “efesé” cartagenero, formuló este principio que constituye la base del “reduccionismo metodológico”. Pues bien, este principio hace referencia a un tipo de razonamiento basado en una premisa muy simple: en igualdad de condiciones la solución más sencilla es probablemente la correcta (“entia non sunt multiplicanda praeter necessitatem”: “no ha de presumirse la existencia de más cosas que las absolutamente necesarias”). Posteriormente, en el siglo XVI, se denominó a este principio como “la navaja de Ockhamn”, dado que con este enunciado se afeitaba como con una navaja las barbas y los principios de Platón, que defendían una ontología llena de entes matemáticos, físicos y de ideas que complicaban cualquier tipo de análisis. Cuando se formuló, “la navaja” se solía usar como complemento de las leyes de la lógica. Posteriormente también se ha empleado en la filosofía, en la economía, en teología, en el derecho, e incluso en la informática, donde se ha desarrollado un principio llamado KISS (Keep it Small and Simple) o lo que es lo mismo, simplifica y funcionará.
Por tanto, creo que no nos vendría mal, para analizar una situación tan compleja y con tantos factores que pueden contribuir a ella, usar la famosa navaja del franciscano Ockham. Si usamos la navaja que afeitó las barbas de Platón, en mi opinión, y posiblemente en la opinión de cualquier observador neutral, es evidente, el baloncesto en general, y en nuestra Región en particular, no mueve el dinero necesario para conseguir que los clubes puedan tener plantillas de jugadores y técnicos, competitivas, que den la cara y tengan opciones de ascenso o de lograr títulos. Si a esto le añadimos que estamos saliendo (según José Luis), o que estamos inmersos (según Mariano) en una crisis económica, es evidente que todo lo demás es secundario.
Por tanto hay que echar horas e imaginación para conseguir aquello que es imprescindible para nuestro proyecto: el dinero. Dado que el dinero, de forma legal, llega fundamentalmente por tres vías: aficionados, sponsors y publicidad, es evidente que cualquier club que se precie debe de trabajar en los tres frentes.
Por un lado debemos de atraer aficionados al campo, conseguir una masa social y de abonados que nos garanticen unos ingresos mínimos con los que ir tirando, y nos permitan tener dinero en efectivo para el día a día. En este aspecto, como ya dijimos antes, las gentes del fútbol nos están dando una lección, y el Juventut con la campaña y su spot publicitario que crítica de forma subliminal la deserción de Ricky Rubio, ya se ha dado cuenta que ese es un buen camino para captar socios como fuente de ingresos.
En cuanto a los sponsors y el dinero que aportan las Instituciones, ya se habla largo y tendido, y no creo que debemos de entrar en muchas polémicas. Lo que para mi está claro, es que cuando un empresario, cuya misión es ganar dinero, o un político, cuya misión es ganar votos, ven un proyecto serio dirigido por gente de la que te puedes fiar, al final siempre hay posibilidad de cubrir parte de nuestro presupuesto con estas aportaciones.
En cuánto a la publicidad y a vender camisetas con los colores de nuestro club y los nombres de nuestros jugadores, pues dependerá de la gente que seamos capaces de meter en el campo o en el pabellón de turno y de la marcha del equipo en la competición, está claro que este año se han vendido muchas camisetas del “efesé” después de un ascenso que ha tardado 21 años en llegar. Quizás es en lo que menos hemos de confiar, aunque nunca hemos de renunciar a ello.
Y en el capítulo de gastos, para que nos vamos a engañar, donde los clubes más dinero se pueden ahorrar es en el fichaje de jugadores, y para ello tener una cantera que forme buenos jugadores, que podamos usar en el primer equipo, o incluso que podamos vender a otros clubes, es algo que es imprescindible en cualquier club se precie, se llamé Fútbol Club Barcelona, CB Murcia o Basket Cartagena.
Bien, el panorama no es halagüeño pero nada está perdido, como ya hemos dicho antes en otros posts, el futuro está por escribir y este dependerá de las decisiones que tomemos en el presente. Ahora les toca mover ficha a los directivos y directores deportivos de los distintos clubes, de las decisiones que tomen, dependerán los éxitos o los fracasos de mañana, por ello no estaría mal que usaran la famosa navaja de Ockham y que sacaran sus propias conclusiones.
Durante esta semana que pasó, vivimos la noche más corta del año y también la más mágica. Dice la tradición que durante la Noche de San Juan, se abren puertas a lo desconocido o al otro lado del espejo, y no son pocos lo que aprovecha la ocasión para hacer curiosos rituales elaborando listas con todo lo malo que quieren eliminar y todo lo bueno que esperan conseguir, para después la lista mala quemarla en una vela celeste y la lista buena guardarla en una cajita con laurel. En pleno solsticio de verano, momento del año en el que el Sol alcanza su máxima posición meridional o boreal en el Hemisferio Norte, la tradición cuenta que se hacían hogueras durante la noche para intentar dar fuerza a ese Sol, que a partir de ese momento se alejará hasta el próximo de año de esa posición, comenzando a hacerse los días más cortos. En esa noche mágica, también se suele arrojar a la hoguera antes de su encendido pequeños objetos, conjuros, deseos e incluso apuntes del curso, siempre que no haya que presentarse en septiembre, con el objetivo de hacer desaparecer los malos espíritus.
Pero para que el optimismo no se quede en el humo de una hoguera, tocará trabajar duro este verano. Ninguno de los dos clubes cartageneros tienen sponsors que permitan ampliar el presupuesto de la pasada temporada, ni las instituciones públicas, en plena crisis económica, van aumentar sus ayudas. Sobre todo, el Basket Cartagena, con un equipo en Primera Nacional, necesitará de estos dos pilares para seguir avanzando y no repetir la temporada actual, donde sin ser mala para un club con dos años de vida, no ha habido mucho que celebrar. Visto lo que sucede en el Real Murcia, donde ni siquiera el reclamo de jugar en ACB garantiza la aparición de sponsors, habrá que hacer un esfuerzo especial para atraer a estos y captar socios. Habrá que echar mucha imaginación y llamar a muchas puertas, y copiar algo de las gentes del fútbol, aunque sea algo parecido a lo del Padre Turpín, que invocando la intervención divina, aunque sea con el disgusto del obispo, han conseguido captar en quince días cerca de 5.000 socios, que para una ciudad como Cartagena, no está nada mal.
Durante mi estancia estos días en la ciudad del diseño, como lo es Milán, he podido apreciar los grandes contrastes que posee una gran ciudad como lo es la capital de la Lombardía. Pero indudablemente, su gran atractivo radica en su centro urbano, donde “il Duomo” (la catedral), y el Teatro de la Scala con sus aledaños, reflejan el auténtico espíritu de la ciudad. Por ello, al igual que la ciudad italiana, es muy importante que cualquier proyecto que queramos realizar, ya sea dentro o fuera del deporte, tenga un núcleo bien construido que refleje bien el espíritu de lo que somos y de lo que queremos ser, y alrededor de ese nucleo desarollemos nuestra actividad que nos permita hacer grande a nuestra ciudad o a nuestro proyecto. Si hablamos de deporte en general, o de baloncesto en particular, los directores deportivos o coordinadores, deberán ser esos arquitectos y artistas que construyan nuestro núcleo donde se pueda apoyar nuestro proyecto y surga el auténtico espíritu del club que queremos construir.

Pero tampoco nos engañemos, queda mucho camino y esto sólo ha hecho empezar, y desde luego no se trata de cambiar nada, ni de restar, se trata de sumar e incluso si es posible, de multiplicar, de multiplicar las personas que quieren que Cartagena salga del ostracismo al que hemos estado relegados en los últimos años, y que la planificación y el trabajo bien hecho de los que quieran participar, comience en las próximas temporadas a dar los resultados que todos queremos para nuestra ciudad.









